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Día 1 de 90

Mt 1:1–4:25 · unos 8 min

Mt 1:1–4:25

1:1 LIBRO de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

1:2 Abraham engendró á Isaac: é Isaac engendró á Jacob: y Jacob engendró á Judas y á sus hermanos:

1:3 Y Judas engendró de Thamar á Phares y á Zara: y Phares engendró á Esrom: y Esrom engendró á Aram:

1:4 Y Aram engendró á Aminadab: y Aminadab engendró á Naassón: y Naassón engendró á Salmón:

1:5 Y Salmón engendró de Rachâb á Booz, y Booz engendró de Ruth á Obed: y Obed engendró á Jessé:

1:6 Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró á Salomón de la que fué mujer de Urías:

1:7 Y Salomón engendró á Roboam: y Roboam engendró á Abía: y Abía engendró á Asa:

1:8 Y Asa engendró á Josaphat: y Josaphat engendró á Joram: y Joram engendró á Ozías:

1:9 Y Ozías engendró á Joatam: y Joatam engendró á Achâz: y Achâz engendró á Ezechîas:

1:10 Y Ezechîas engendró á Manasés: y Manasés engendró á Amón: y Amón engendró á Josías:

1:11 Y Josías engendró á Jechônías y á sus hermanos, en la transmigración de Babilonia.

1:12 Y después de la transmigración de Babilonia, Jechônías engendró á Salathiel: y Salathiel engendró á Zorobabel:

1:13 Y Zorobabel engendró á Abiud: y Abiud engendró á Eliachîm: y Eliachîm engendró á Azor:

1:14 Y Azor engendró á Sadoc: y Sadoc engendró á Achîm: y Achîm engendró á Eliud:

1:15 Y Eliud engendró á Eleazar: y Eleazar engendró á Mathán: y Mathán engendró á Jacob:

1:16 Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo.

1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones: y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones: y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

1:18 Y el nacimiento de Jesucristo fué así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo.

1:19 Y José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.

1:20 Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

1:21 Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará á su pueblo de sus pecados.

1:22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo:

1:23 He aquí la virgen concebirá y parirá un hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado, es: Con nosotros Dios.

1:24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió á su mujer.

1:25 Y no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.

2:1 Y COMO fué nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente á Jerusalem,

2:2 Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos á adorarle.

2:3 Y oyendo esto el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalem con él.

2:4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

2:5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea; porque así está escrito por el profeta:

2:6 Y tú, Bethlehem, de tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará á mi pueblo Israel.

2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto á los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;

2:8 Y enviándolos á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

2:9 Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño.

2:10 Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

2:11 Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro é incienso y mirra.

2:12 Y siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen á Herodes, se volvieron á su tierra por otro camino.

2:13 Y partidos ellos, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José, diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y huye á Egipto, y estáte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer, que Herodes buscará al niño para matarlo.

2:14 Y él despertando, tomó al niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto;

2:15 Y estuvo allá hasta la muerte de Herodes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor, por el profeta que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.

2:16 Herodes entonces, como se vió burlado de los magos, se enojó mucho, y envió, y mató á todos los niños que había en Bethlehem y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los magos.

2:17 Entonces fué cumplido lo que se había dicho por el profeta Jeremías, que dijo:

2:18 Voz fué oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido: Rachêl que llora sus hijos; y no quiso ser consolada, porque perecieron.

2:19 Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto,

2:20 Diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y vete á tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño.

2:21 Entonces él se levantó, y tomó al niño y á su madre, y se vino á tierra de Israel.

2:22 Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá: mas amonestado por revelación en sueños, se fué á las partes de Galilea.

2:23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

3:1 Y EN aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea,

3:2 Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

3:3 Porque éste es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas.

3:4 Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

3:5 Entonces salía á él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán;

3:6 Y eran bautizados de él en el Jordán, confesando sus pecados.

3:7 Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?

3:8 Haced pues frutos dignos de arrepentimiento,

3:9 Y no penséis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.

3:10 Ahora, ya también la segur está puesta á la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

3:11 Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego.

3:12 Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

3:13 Entonces Jesús vino de Galilea á Juan al Jordán, para ser bautizado de él.

3:14 Mas Juan lo resistía mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de ti, ¿y tú vienes á mí?

3:15 Empero respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó.

3:16 Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

3:17 Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.

4:1 ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.

4:2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.

4:3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.

4:4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.

4:5 Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo,

4:6 Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra.

4:7 Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.

4:8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,

4:9 Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

4:10 Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.

4:11 El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.

4:12 Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea;

4:13 Y dejando á Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Nephtalim:

4:14 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

4:15 La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalim, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles;

4:16 El pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz; y á los sentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció.

4:17 Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

4:18 Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

4:19 Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

4:20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.

4:21 Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

4:22 Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron.

4:23 Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

4:24 Y corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó.

4:25 Y le siguieron muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalem y de Judea y de la otra parte del Jordán.

Texto: Reina-Valera (1909).