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Día 35 de 90

Jn 6:1–7:53 · unos 10 min

Jn 6:1–7:53

6:1 PASADAS estas cosas, fuése Jesús de la otra parte de la mar de Galilea, que es de Tiberias.

6:2 Y seguíale grande multitud, porque veían sus señales que hacía en los enfermos.

6:3 Y subió Jesús á un monte, y se sentó allí con sus discípulos.

6:4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los Judíos.

6:5 Y como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido á él grande multitud, dice á Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

6:6 Mas esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.

6:7 Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.

6:8 Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:

6:9 Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?

6:10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.

6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, repartió á los discípulos, y los discípulos á los que estaban recostados: asimismo de los peces, cuanto querían.

6:12 Y como fueron saciados, dijo á sus discípulos: Recoged los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada.

6:13 Cogieron pues, é hinchieron doce cestas de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron á los que habían comido.

6:14 Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

6:15 Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.

6:16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar;

6:17 Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido á ellos.

6:18 Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.

6:19 Y como hubieron navegado como veinticinco ó treinta estadios, ven á Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.

6:20 Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.

6:21 Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.

6:22 El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos;

6:23 Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;

6:24 Como vió pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos en las navecillas, y vinieron á Capernaum buscando á Jesús.

6:25 Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: Rabbí, ¿cuándo llegaste acá?

6:26 Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os hartasteis.

6:27 Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló el Padre, que es Dios.

6:28 Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?

6:29 Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

6:30 Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?

6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dió á comer.

6:32 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dió Moisés pan del cielo; mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

6:33 Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo.

6:34 Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

6:35 Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

6:36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.

6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió.

6:39 Y esta es la voluntad del que me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero.

6:40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

6:41 Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.

6:42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

6:43 Y Jesús respondió, y díjoles: No murmuréis entre vosotros.

6:44 Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

6:45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, éste ha visto al Padre.

6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

6:48 Yo soy el pan de vida.

6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y son muertos.

6:50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera.

6:51 Yo soy el pan vivo que he descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

6:52 Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?

6:53 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.

6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.

6:55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

6:56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

6:57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

6:58 Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

6:59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

6:60 Y muchos de sus discípulos oyéndo lo, dijeron: Dura es esta palabra: ¿quién la puede oir?

6:61 Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, díjoles: ¿Esto os escandaliza?

6:62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?

6:63 El espíritu es el que da vida; la carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu, y son vida.

6:64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.

6:66 Desde esto, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

6:67 Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

6:68 Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.

6:69 Y nosotros creemos y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente.

6:70 Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?

6:71 Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

7:1 Y PASADAS estas cosas andaba Jesús en Galilea: que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban matarle.

7:2 Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, la de los tabernáculos.

7:3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y vete á Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

7:4 Que ninguno que procura ser claro, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

7:5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.

7:6 Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.

7:7 No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.

7:8 Vosotros subid á esta fiesta; yo no subo aún á esta fiesta, porque mi tiempo aun no es cumplido.

7:9 Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galilea.

7:10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.

7:11 Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél?

7:12 Y había grande murmullo de él entre la gente: porque unos decían: Bueno es; y otros decían: No, antes engaña á las gentes.

7:13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos.

7:14 Y al medio de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba.

7:15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, no habiendo aprendido?

7:16 Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquél que me envió.

7:17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.

7:18 El que habla de sí mismo, su propia gloria busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.

7:19 ¿No os dió Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procuráis matar?

7:20 Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?

7:21 Jesús respondió, y díjoles: Una obra hice, y todos os maravilláis.

7:22 Cierto, Moisés os dió la circuncisión (no porque sea de Moisés, mas de los padres); y en sábado circuncidáis al hombre.

7:23 Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre?

7:24 No juzguéis según lo que parece, mas juzgad justo juicio.

7:25 Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarlo?

7:26 Y he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada; ¿si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que éste es el Cristo?

7:27 Mas éste, sabemos de dónde es: y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de dónde sea.

7:28 Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis.

7:29 Yo le conozco, porque de él soy, y él me envió.

7:30 Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en él mano, porque aun no había venido su hora.

7:31 Y muchos del pueblo creyeron en él, y decían: El Cristo, cuando viniere, ¿hará más señales que las que éste hace?

7:32 Los Fariseos oyeron á la gente que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos enviaron servidores que le prendiesen.

7:33 Y Jesús dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré al que me envió.

7:34 Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir.

7:35 Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir éste que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?

7:36 ¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir?

7:37 Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba.

7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.

7:39 (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.)

7:40 Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

7:41 Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?

7:42 ¿No dice la Escritura, que de la simiente de David, y de la aldea de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?

7:43 Así que había disensión entre la gente acerca de él.

7:44 Y algunos de ellos querían prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.

7:45 Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis?

7:46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre.

7:47 Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?

7:48 ¿Ha creído en él alguno de los príncipes, ó de los Fariseos?

7:49 Mas estos comunales que no saben la ley, malditos son.

7:50 Díceles Nicodemo (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos):

7:51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?

7:52 Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.

7:53 Y fuése cada uno á su casa.

Texto: Reina-Valera (1909).