Día 62 de 90
Ro 9:1–12:21 · unos 10 min
9:1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo,
9:2 Que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
9:3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;
9:4 Que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;
9:5 Cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
9:6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que son de Israel son Israelitas;
9:7 Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente.
9:8 Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación.
9:9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré, y tendrá Sara un hijo.
9:10 Y no sólo esto; mas también Rebeca concibiendo de uno, de Isaac nuestro padre,
9:11 (Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese;)
9:12 Le fué dicho que el mayor serviría al menor.
9:13 Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.
9:14 ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
9:15 Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
9:16 Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
9:17 Porque la Escritura dice de Faraón: Que para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi potencia, y que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
9:18 De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere, endurece.
9:19 Me dirás pues: ¿Por qué, pues, se enoja? porque ¿quién resistirá á su voluntad?
9:20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal?
9:21 ¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?
9:22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira preparados para muerte,
9:23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, mostrólas para con los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria;
9:24 Los cuales también ha llamado, es á saber, á nosotros, no sólo de los Judíos, mas también de los Gentiles?
9:25 Como también en Oseas dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y á la no amada, amada.
9:26 Y será, que en el lugar donde les fué dicho: Vosotros no sois pueblo mío: allí serán llamados hijos del Dios viviente.
9:27 También Isaías clama tocante á Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias serán salvas:
9:28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra abreviada, hará el Señor sobre la tierra.
9:29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma habríamos venido á ser, y á Gomorra fuéramos semejantes.
9:30 ¿Pues qué diremos? Que los Gentiles que no seguían justicia, han alcanzado la justicia, es á saber, la justicia que es por la fe;
9:31 Mas Israel que seguía la ley de justicia, no ha llegado á la ley de justicia.
9:32 ¿Por qué? Porque la seguían no por fe, mas como por las obras de la ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,
9:33 Como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y piedra de caída; y aquel que creyere en ella, no será avergonzado.
10:1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración á Dios sobre Israel, es para salud.
10:2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme á ciencia.
10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.
10:4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree.
10:5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.
10:6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo:)
10:7 O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.)
10:8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:
10:9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10:10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.
10:11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
10:12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:
10:13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
10:14 ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?
10:15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!
10:16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído á nuestro anuncio?
10:17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.
10:18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.
10:19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré á celos con gente que no es mía; con gente insensata os provocaré á ira.
10:20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me buscaban; manifestéme á los que no preguntaban por mí.
10:21 Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos á un pueblo rebelde y contradictor.
11:1 DIGO pues: ¿Ha desechado Dios á su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín.
11:2 No ha desechado Dios á su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios contra Israel dice:
11:3 Señor, á tus profetas han muerto, y tus altares han derruído; y yo he quedado solo, y procuran matarme.
11:4 Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal.
11:5 Así también, aun en este tiempo han quedado reliquias por la elección de gracia.
11:6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
11:7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la elección lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos;
11:8 Como está escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no vean, y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
11:9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga:
11:10 Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo.
11:11 Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud á los Gentiles, para que fuesen provocados á celos.
11:12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos?
11:13 Porque á vosotros hablo, Gentiles. Por cuanto pues, yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro,
11:14 Por si en alguna manera provocase á celos á mi carne, é hiciese salvos á algunos de ellos.
11:15 Porque si el extrañamiento de ellos es la reconciliación del mundo, ¿qué será el recibimiento de ellos, sino vida de los muertos?
11:16 Y si el primer fruto es santo, también lo es el todo, y si la raíz es santa, también lo son las ramas.
11:17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas, y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la grosura de la oliva;
11:18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú á la raíz, sino la raíz á ti.
11:19 Pues las ramas, dirás, fueron quebradas para que yo fuese ingerido.
11:20 Bien: por su incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, antes teme,
11:21 Que si Dios no perdonó á las ramas naturales, á ti tampoco no perdone.
11:22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron; mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
11:23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos; que poderoso es Dios para volverlos á ingerir.
11:24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán ingeridos en su oliva?
11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles;
11:26 Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad;
11:27 Y este es mi pacto con ellos, cuando quitare su pecados.
11:28 Así que, cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros: mas cuanto á la elección, son muy amados por causa de los padres.
11:29 Porque sin arrepentimiento son las mercedes y la vocación de Dios.
11:30 Porque como también vosotros en algún tiempo no creísteis á Dios, mas ahora habéis alcanzado misericordia por la incredulidad de ellos;
11:31 Así también éstos ahora no han creído, para que, por la misericordia para con vosotros, ellos también alcancen misericordia.
11:32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.
11:33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!
11:34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿ó quién fué su consejero?
11:35 ¿O quién le dió á él primero, para que le sea pagado?
11:36 Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén.
12:1 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
12:2 Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
12:3 Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.
12:4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación;
12:5 Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros.
12:6 De manera que, teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme á la medida de la fe;
12:7 O si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;
12:8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
12:9 El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno;
12:10 Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;
12:11 En el cuidado no perezosos; ardientes en espíritu; sirviendo al Señor;
12:12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
12:13 Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.
12:14 Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis.
12:15 Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
12:16 Unánimes entre vosotros: no altivos, mas acomodándoos á los humildes. No seáis sabios en vuestra opinión.
12:17 No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
12:18 Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.
12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
12:20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.
12:21 No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.
Texto: Reina-Valera (1909).