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Día 68 de 90

1 Co 15:1–16:24, 2 Co 1:1–24 · unos 9 min

1 Co 15:1–16:24

15:1 ADEMÁS os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;

15:2 Por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.

15:3 Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados, conforme á las Escrituras;

15:4 Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras;

15:5 Y que apareció á Cefas, y después á los doce.

15:6 Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos.

15:7 Después apareció á Jacobo; después á todos los apóstoles.

15:8 Y el postrero de todos, como á un abortivo, me apareció á mí.

15:9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la iglesia de Dios.

15:10 Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo.

15:11 Porque, ó sea yo ó sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.

15:12 Y si Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

15:13 Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó:

15:14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.

15:15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado á Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan.

15:16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó:

15:17 Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados.

15:18 Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos.

15:19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres.

15:20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

15:21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

15:22 Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.

15:23 Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

15:24 Luego el fin; cuando entregará el reino á Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad.

15:25 Porque es menester que él reine, hasta poner á todos sus enemigos debajo de sus pies.

15:26 Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte.

15:27 Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas á él, claro está exceptuado aquel que sujetó á él todas las cosas.

15:28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.

15:29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?

15:30 ¿Y por qué nosotros peligramos á toda hora?

15:31 Sí, por la gloria que en orden á vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día muero.

15:32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.

15:33 No erréis: las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

15:34 Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen á Dios: para vergüenza vuestra hablo.

15:35 Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?

15:36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes.

15:37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, ó de otro grano:

15:38 Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo.

15:39 Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.

15:40 Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres.

15:41 Otra es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria.

15:42 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, se levantará en incorrupción;

15:43 Se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia;

15:44 Se siembra cuerpo animal, resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

15:45 Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam en espíritu vivificante.

15:46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

15:47 El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

15:48 Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales.

15:49 Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial.

15:50 Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción.

15:51 He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados,

15:52 En un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados.

15:53 Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad.

15:54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?

15:56 Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley.

15:57 Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.

15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

16:1 CUANTO á la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia.

16:2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando yo llegare, no se hagan entonces colectas.

16:3 Y cuando habré llegado, los que aprobareis por cartas, á éstos enviaré que lleven vuestro beneficio á Jerusalem.

16:4 Y si fuere digno el negocio de que yo también vaya, irán conmigo.

16:5 Y á vosotros iré, cuando hubiere pasado por Macedonia, porque por Macedonia tengo de pasar:

16:6 Y podrá ser que me quede con vosotros, ó invernaré también, para que vosotros me llevéis á donde hubiere de ir.

16:7 Porque no os quiero ahora ver de paso; porque espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permitiere.

16:8 Empero estaré en Efeso hasta Pentecostés;

16:9 Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios.

16:10 Y si llegare Timoteo, mirad que esté con vosotros seguramente; porque la obra del Señor hace también como yo.

16:11 Por tanto, nadie le tenga en poco; antes, llevadlo en paz, para que venga á mí: porque lo espero con los hermanos.

16:12 Acerca del hermano Apolos, mucho le he rogado que fuese á vosotros con los hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tuviere oportunidad.

16:13 Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.

16:14 Todas vuestras cosas sean hechas con caridad.

16:15 Y os ruego, hermanos, (ya sabéis que la casa de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que se han dedicado al ministerio de los santos,)

16:16 Que vosotros os sujetéis á los tales, y á todos los que ayudan y trabajan.

16:17 Huélgome de la venida de Estéfanas y de Fortunato y de Achâico: porque éstos suplieron lo que á vosotros faltaba.

16:18 Porque recrearon mi espíritu y el vuestro: reconoced pues á los tales.

16:19 Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa.

16:20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos á los otros con ósculo santo.

16:21 La salutación de mí, Pablo, de mi mano.

16:22 El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Maranatha.

16:23 La gracia del Señor Jesucristo sea con vosotros.

16:24 Mi amor en Cristo Jesús sea con todos vosotros. Amén. La primera á los Corintios fué enviada de Filipos con Estéfanas, y Fortunato, y Achâico, y Timoteo.

2 Co 1:1–24

1 PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo el hermano, á la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Acaya:

2 Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

3 Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,

4 El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.

5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.

6 Mas si somos atribulados, es por vuestra consolación y salud; la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos: ó si somos consolados, es por vuestra consolación y salud;

7 Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo sois de la consolación.

8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis de nuestra tribulación que nos fué hecha en Asia; que sobremanera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.

9 Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta los muertos:

10 El cual nos libró, y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aun nos librará;

11 Ayudándonos también vosotros con oración por nosotros, para que por la merced hecha á nos por respeto de muchos, por muchos sean hechas gracias por nosotros.

12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros.

13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, ó también conocéis: y espero que aun hasta el fin las conoceréis:

14 Como también en parte habéis conocido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús.

15 Y con esta confianza quise primero ir á vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia;

16 Y por vosotros pasar á Macedonia, y de Macedonia venir otra vez á vosotros, y ser vuelto de vosotros á Judea.

17 Así que, pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? ó lo que pienso hacer, ¿piénsolo según la carne, para que haya en mí Sí y No?

18 Antes, Dios fiel sabe que nuestra palabra para con vosotros no es Sí y No.

19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado, por mí y Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él.

20 Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por nosotros á gloria de Dios.

21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios;

22 El cual también nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones.

23 Mas yo llamo á Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía á Corinto.

24 No que nos enseñoreemos de vuestra fe, mas somos ayudadores de vuestro gozo: porque por la fe estáis firmes.

Texto: Reina-Valera (1909).