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Día 256 de 365

Is 6:1–8:22, Ro 16:1–24, Sal 109:1–31

Antiguo Testamento

Is 6:1–8:22

6:1 EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo.

6:2 Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.

6:4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo.

6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

6:6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:

6:7 Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.

6:9 Y dijo: Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.

6:10 Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.

6:11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;

6:12 Hasta que Jehová hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra la desamparada.

6:13 Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, así será el tronco de ella la simiente santa.

7:1 ACONTECIÓ en los días de Achâz hijo de Jotham, hijo de Uzzías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria, y Peca hijo de Remalías, rey de Israel, subieron á Jerusalem para combatirla; mas no la pudieron tomar.

7:2 Y vino la nueva á la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Ephraim. Y estremeciósele el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte á causa del viento.

7:3 Entonces dijo Jehová á Isaías: Sal ahora al encuentro de Achâz, tú, y Sear-jasub tu hijo, al cabo del conducto de la Pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,

7:4 Y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se enternezca tu corazón á causa de estos dos cabos de tizón que humean, por el furor de la ira de Rezín y del Siro, y del hijo de Remalías.

7:5 Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con el hijo de Remalías, diciendo:

7:6 Vamos contra Judá, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros, y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:

7:7 El Señor Jehová dice así: No subsistirá, ni será.

7:8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín: y dentro de sesenta y cinco años Ephraim será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.

7:9 Entretanto la cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.

7:10 Y habló más Jehová á Achâz, diciendo:

7:11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola en lo profundo, ó arriba en lo alto.

7:12 Y respondió Achâz: No pediré, y no tentaré á Jehová.

7:13 Dijo entonces Isaías: Oid ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser molestos á los hombres, sino que también lo seáis á mi Dios?

7:14 Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel.

7:15 Comerá manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

7:16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra que tú aborreces será dejada de sus dos reyes.

7:17 Jehová hará venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, días cuales nunca vinieron desde el día que Ephraim se apartó de Judá, es á saber, al rey de Asiria.

7:18 Y acontecerá que aquel día silbará Jehová á la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y á la abeja que está en la tierra de Asiria.

7:19 Y vendrán, y se asentarán todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.

7:20 En aquel día raerá el Señor con navaja alquilada, con los que habitan de la otra parte del río, á saber, con el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y aun la barba también quitará.

7:21 Y acontecerá en aquel tiempo, que críe un hombre una vaca y dos ovejas;

7:22 Y será que á causa de la abundancia de leche que darán, comerá manteca: cierto manteca y miel comerá el que quedare en medio de la tierra.

7:23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que valían mil siclos de plata, será para los espinos y cardos.

7:24 Con saetas y arco irán allá; porque toda la tierra será espinos y cardos.

7:25 Y á todos los montes que se cavaban con azada, no llegará allá el temor de los espinos y de los cardos: mas serán para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.

8:1 Y DÍJOME Jehová: Tómate un gran volumen, y escribe en él en estilo de hombre tocante á Maher-salal-hash-baz.

8:2 Y junté conmigo por testigos fieles á Urías sacerdote, y á Zacarías hijo de Jeberechîas.

8:3 Y juntéme con la profetisa, la cual concibió, y parió un hijo. Y díjome Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hash-baz.

8:4 Porque antes que el niño sepa decir, Padre mío, y Madre mía, será quitada la fuerza de Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria.

8:5 Otra vez tornó Jehová á hablarme, diciendo:

8:6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y holgóse con Rezín y con el hijo de Remalías;

8:7 He aquí por tanto que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, á saber, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas:

8:8 Y pasando hasta Judá, inundará, y sobrepujará, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.

8:9 Juntaos, pueblos, y seréis quebrantados; oid todos los que sois de lejanas tierras: poneos á punto, y seréis quebrantados; apercibíos, y seréis quebrantados.

8:10 Tomad consejo, y será deshecho; proferid palabra, y no será firme: porque Dios con nosotros.

8:11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y enseñóme que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:

8:12 No digáis, Conjuración, á todas las cosas á que este pueblo dice, Conjuración; ni temáis lo que temen, ni tengáis miedo.

8:13 A Jehová de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

8:14 Entonces él será por santuario; mas á las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalem.

8:15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados: enredaránse, y serán presos.

8:16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.

8:17 Esperaré pues á Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y á él aguardaré.

8:18 He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová, por señales y prodigios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos que mora en el monte de Sión.

8:19 Y si os dijeren: Preguntad á los pythones y á los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo á su Dios? ¿ Apelará por los vivos á los muertos?

8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha amanecido.

8:21 Y pasarán por él fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán á su rey y á su Dios, levantando el rostro en alto.

8:22 Y mirarán á la tierra, y he aquí tribulación y tiniebla, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.

Nuevo Testamento

Ro 16:1–24

1 ENCOMIÉNDOOS empero á Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la iglesia que está en Cencreas:

2 Que la recibáis en el Señor, como es digno á los santos, y que la ayudéis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado á muchos, y á mí mismo.

3 Saludad á Priscila y á Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesús;

4 (Que pusieron sus cuellos por mi vida: á los cuales no doy gracias yo solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles;)

5 Asimismo á la iglesia de su casa. Saludad á Epeneto, amado mío, que es las primicias de Acaya en Cristo.

6 Saludad á María, la cual ha trabajado mucho con vosotros.

7 Saludad á Andrónico y á Junia, mis parientes, y mis compañeros en la cautividad, los que son insignes entre los apóstoles; los cuales también fueron antes de mí en Cristo.

8 Saludad á Amplias, amado mío en el Señor.

9 Saludad á Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesús, y á Stachîs, amado mío.

10 Saludad á Apeles, probado en Cristo. Saludad á los que son de Aristóbulo.

11 Saludad á Herodión, mi pariente. Saludad á los que son de la casa de Narciso, los que están en el Señor.

12 Saludad á Trifena y á Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad á Pérsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor.

13 Saludad á Rufo, escogido en el Señor, y á su madre y mía.

14 Saludad á Asíncrito, y á Flegonte, á Hermas, á Patrobas, á Hermes, y á los hermanos que están con ellos.

15 Saludad á Filólogo y á Julia, á Nereo y á su hermana, y á Olimpas, y á todos los santos que están con ellos.

16 Saludaos los unos á los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.

17 Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos.

18 Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino á sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.

19 Porque vuestra obediencia ha venido á ser notoria á todos; así que me gozo de vosotros; mas quiero que seáis sabios en el bien, y simples en el mal.

20 Y el Dios de paz quebrantará presto á Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con vosotros.

21 Os saludan Timoteo, mi coadjutor, y Lucio y Jasón y Sosipater, mis parientes.

22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.

23 Salúdaos Gayo, mi huésped, y de toda la iglesia. Salúdaos Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

24 La gracia del Señor nuestro Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Salmo

Sal 109:1–31

1 Al Músico principal: Salmo de David. OH Dios de mi alabanza, no calles;

2 Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa,

3 Y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa.

4 En pago de mi amor me han sido adversarios: mas yo oraba.

5 Y pusieron contra mí mal por bien, y odio por amor.

6 Pon sobre él al impío: y Satán esté á su diestra.

7 Cuando fuere juzgado, salga impío; y su oración sea para pecado.

8 Sean sus días pocos: tome otro su oficio.

9 Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda.

10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.

11 Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo.

12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.

13 Su posteridad sea talada; en segunda generación sea raído su nombre.

14 Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado.

15 Estén siempre delante de Jehová, y él corte de la tierra su memoria.

16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al hombre afligido y menesteroso y quebrantado de corazón, para matar lo.

17 Y amó la maldición, y vínole; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.

18 Y vistióse de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos.

19 Séale como vestido con que se cubra, y en lugar de cinto con que se ciña siempre.

20 Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, y de los que hablan mal contra mi alma.

21 Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: líbrame, porque tu misericordia es buena.

22 Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí.

23 Voime como la sombra cuando declina; soy sacudido como langosta.

24 Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura.

25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; mirábanme, y meneaban su cabeza.

26 Ayúdame, Jehová Dios mío: sálvame conforme á tu misericordia.

27 Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto.

28 Maldigan ellos, y bendice tú: levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.

29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; y sean cubiertos de su confusión como con manto.

30 Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos.

31 Porque él se pondrá á la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.

Texto: Reina-Valera (1909).