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Día 265 de 365

Is 32:1–34:17, 1 Co 9:1–17, Sal 113:1–9

Antiguo Testamento

Is 32:1–34:17

32:1 HE aquí que en justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.

32:2 Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.

32:3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.

32:4 Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente.

32:5 El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento.

32:6 Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.

32:7 Cierto los avaros malas medidas tienen: él maquina pensamientos para enredar á los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre.

32:8 Mas el liberal pensará liberalidades, y por liberalidades subirá.

32:9 Mujeres reposadas, levantaos, oid mi voz; confiadas, escuchad mi razón.

32:10 Días y años tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no acudirá.

32:11 Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con saco.

32:12 Sobre los pechos lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.

32:13 Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinas y cardos; y aun sobre todas las casas de placer en la ciudad de alegría.

32:14 Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada:

32:15 Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.

32:16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia.

32:17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre.

32:18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.

32:19 Y el granizo, cuando descendiere, será en los montes; y la ciudad será del todo abatida.

32:20 Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis en ellas el pie de buey y de asno.

33:1 ¡AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, serás tú saqueado; y cuando acabares de hacer deslealtad, haráse contra ti.

33:2 Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, á ti hemos esperado: tú, brazo de ellos en la mañana, sé también nuestra salud en tiempo de la tribulación.

33:3 Los pueblos huyeron á la voz del estruendo; las gentes fueron esparcidas por tus levantamientos.

33:4 Mas vuestra presa será cogida como cuando cogen las orugas: correrá sobre ellos como de una á otra parte corren las langostas.

33:5 Será ensalzado Jehová, el cual mora en las alturas: llenó á Sión de juicio y de justicia.

33:6 Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y la fuerza de la salvación: el temor de Jehová será su tesoro.

33:7 He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.

33:8 Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes: anulado ha la alianza, aborreció las ciudades, tuvo en nada los hombres.

33:9 Enlutóse, enfermó la tierra: el Líbano se avergonzó, y fué cortado: hase tornado Sarón como desierto; y Basán y Carmel fueron sacudidos.

33:10 Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré ensalzado, ahora seré engrandecido.

33:11 Concebisteis hojarascas, aristas pariréis: el soplo de vuestro fuego os consumirá.

33:12 Y los pueblos serán como cal quemada: como espinas cortadas serán quemados con fuego.

33:13 Oid, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia.

33:14 Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió á los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros habitará con las llamas eternas?

33:15 El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala:

33:16 Este habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas.

33:17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.

33:18 Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del pesador? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes?

33:19 No verás á aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.

33:20 Mira á Sión, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos verán á Jerusalem, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.

33:21 Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande navío.

33:22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey, él mismo nos salvará.

33:23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela: repartiráse entonces presa de muchos despojos: los cojos arrebatarán presa.

33:24 No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado.

34:1 GENTES, allegaos á oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que él produce.

34:2 Porque Jehová está airado sobre todas las gentes, é irritado sobre todo el ejército de ellas: destruirálas y entregarálas al matadero.

34:3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor; y los montes se desleirán por la sangre de ellos.

34:4 Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.

34:5 Porque en los cielos se embriagará mi espada: he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.

34:6 Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de cabritos, de grosura de riñones de carneros: porque Jehová tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.

34:7 Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.

34:8 Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sión.

34:9 Y sus arroyos se tornarán en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente.

34:10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo: de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.

34:11 Y la poseerán el pelícano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarán en ella: y extenderáse sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento.

34:12 Llamarán á sus príncipes, príncipes sin reino: y todos sus grandes serán nada.

34:13 En sus alcázares crecerán espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.

34:14 Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará á su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo.

34:15 Allí anidará el cuclillo, conservará sus huevos, y sacará sus pollos, y juntarálos debajo de sus alas: también se ayuntarán allí buitres, cada uno con su compañera.

34:16 Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y reuniólos su mismo espíritu.

34:17 Y él les echó las suertes, y su mano les repartió con cordel: para siempre la tendrán por heredad, de generación en generación morarán allí.

Nuevo Testamento

1 Co 9:1–17

1 ¿NO soy apóstol? ¿no soy libre? ¿no he visto á Jesús el Señor nuestro? ¿no sois vosotros mi obra en el Señor?

2 Si á los otros no soy apóstol, á vosotros ciertamente lo soy: porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

3 Esta es mi respuesta á los que me preguntan.

4 Qué, ¿no tenemos potestad de comer y de beber?

5 ¿No tenemos potestad de traer con nosotros una hermana mujer también como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?

6 ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos potestad de no trabajar?

7 ¿Quién jamás peleó á sus expensas? ¿quién planta viña, y no come de su fruto? ¿ó quién apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?

8 ¿Digo esto según los hombres? ¿no dice esto también la ley?

9 Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?

10 ¿O dícelo enteramente por nosotros? Pues por nosotros está escrito; porque con esperanza ha de arar el que ara; y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto.

11 Si nosotros os sembramos lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos lo vuestro carnal?

12 Si otros tienen en vosotros esta potestad, ¿no más bien nosotros? Mas no hemos usado de esta potestad: antes lo sufrimos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

13 ¿No sabéis que los que trabajan en el santuario, comen del santuario; y que los que sirven al altar, del altar participan?

14 Así también ordenó el Señor á los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

15 Mas yo de nada de esto me aproveché: ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque tengo por mejor morir, antes que nadie haga vana esta mi gloria.

16 Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

17 Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la dispensación me ha sido encargada.

Salmo

Sal 113:1–9

1 Aleluya. ALABAD, siervos de Jehová, alabad el nombre de Jehová.

2 Sea el nombre de Jehová bendito, desde ahora y para siempre.

3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.

4 Alto sobre todas las naciones es Jehová; sobre los cielos su gloria.

5 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, que ha enaltecido su habitación,

6 Que se humilla á mirar en el cielo y en la tierra?

7 El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del estiércol,

8 Para hacerlos sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo.

9 El hace habitar en familia á la estéril, gozosa en ser madre de hijos. Aleluya.

Texto: Reina-Valera (1909).