BIBLIAEdición Baikal
ES
Ajustes

Día 268 de 365

Is 40:1–41:29, 1 Co 11:1–34, Sal 114:1–115:18

Antiguo Testamento

Is 40:1–41:29

40:1 CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

40:2 Hablad al corazón de Jerusalem: decidle á voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

40:3 Voz que clama en el desierto: Barred camino á Jehová: enderezad calzada en la soledad á nuestro Dios.

40:4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

40:5 Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.

40:6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir á voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:

40:7 La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo.

40:8 Sécase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

40:9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di á las ciudades de Judá: ¡Veis aquí el Dios vuestro!

40:10 He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro.

40:11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.

40:12 ¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados?

40:13 ¿Quién enseñó al espíritu de Jehová, ó le aconsejo enseñándole?

40:14 ¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, ó le enseñó ciencia, ó le mostró la senda de la prudencia?

40:15 He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.

40:16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.

40:17 Como nada son todas las gentes delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.

40:18 ¿A qué pues haréis semejante á Dios, ó qué imagen le compondréis?

40:19 El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.

40:20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.

40:21 ¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?

40:22 El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar:

40:23 El torna en nada los poderosos, y á los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.

40:24 Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.

40:25 ¿A qué pues me haréis semejante, ó seré asimilado? dice el Santo.

40:26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: él saca por cuenta su ejército: á todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud.

40:27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?

40:28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

40:29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

40:30 Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:

40:31 Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

41:1 ESCUCHADME, islas, y esfuércense los pueblos; alléguense, y entonces hablen: estemos juntamente á juicio.

41:2 ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, é hízolo enseñorear de reyes; entrególos á su espada como polvo, y á su arco como hojarascas arrebatadas?

41:3 Siguiólos, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.

41:4 ¿Quién obró é hizo esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.

41:5 Las islas vieron, y tuvieron temor; los términos de la tierra se espantaron: congregáronse, y vinieron.

41:6 Cada cual ayudó á su cercano; y á su hermano dijo: Esfuérzate.

41:7 El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el yunque, diciendo, Buena está la soldadura; y afirmólo con clavos, porque no se moviese.

41:8 Mas tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo.

41:9 Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.

41:10 No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

41:11 He aquí que todos los que se airan contra ti, serán avergonzados y confundidos: serán como nada y perecerán, los que contienden contigo.

41:12 Los buscarás, y no los hallarás, los que tienen contienda contigo; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen guerra.

41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.

41:14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo te socorrí, dice Jehová, y tu Redentor el Santo de Israel.

41:15 He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes: trillarás montes y los molerás, y collados tornarás en tamo.

41:16 Los aventarás, y los llevará el viento, y esparcirálos el torbellino. Tú empero te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.

41:17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay; secóse de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.

41:18 En los altos abriré ríos, y fuentes en mitad de los llanos: tornaré el desierto en estanques de aguas, y en manaderos de aguas la tierra seca.

41:19 Daré en el desierto cedros, espinos, arrayanes, y olivas; pondré en la soledad hayas, olmos, y álamos juntamente;

41:20 Porque vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo crió.

41:21 Alegad por vuestra causa, dice Jehová: exhibid vuestros fundamentos, dice el Rey de Jacob.

41:22 Traigan, y anúnciennos lo que ha de venir: dígannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello: sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir.

41:23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; ó á lo menos haced bien, ó mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos.

41:24 He aquí que vosotros sois de nada, y vuestras obras de vanidad; abominación el que os escogió.

41:25 Del norte desperté uno, y vendrá; del nacimiento del sol llamará en mi nombre: y hollará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.

41:26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; ó de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie, sí, no hay quien enseñe, ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.

41:27 Yo soy el primero que he enseñado estas cosas á Sión, y á Jerusalem daré un portador de alegres nuevas.

41:28 Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo: preguntéles, y no respondieron palabra.

41:29 He aquí, todos iniquidad, y las obras de ellos nada: viento y vanidad son sus vaciadizos.

Nuevo Testamento

1 Co 11:1–34

1 SED imitadores de mí, así como yo de Cristo.

2 Y os alabo, hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones mías, de la manera que os enseñé.

3 Mas quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza de Cristo.

4 Todo varón que ora ó profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.

5 Mas toda mujer que ora ó profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se rayese.

6 Porque si la mujer no se cubre, trasquílese también: y si es deshonesto á la mujer trasquilarse ó raerse, cúbrase.

7 Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios: mas la mujer es gloria del varón.

8 Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón.

9 Porque tampoco el varón fué criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

10 Por lo cual, la mujer debe tener señal de potestad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

11 Mas ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.

12 Porque como la mujer es del varón, así también el varón es por la mujer: empero todo de Dios.

13 Juzgad vosotros mismos: ¿es honesto orar la mujer á Dios no cubierta?

14 La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello?

15 Por el contrario, á la mujer criar el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

16 Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

17 Esto empero os denuncio, que no alabo, que no por mejor sino por peor os juntáis.

18 Porque lo primero, cuando os juntáis en la iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones; y en parte lo creo.

19 Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros.

20 Cuando pues os juntáis en uno, esto no es comer la cena del Señor:

21 Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.

22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿ó menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis á los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿os alabaré? En esto no os alabo.

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan;

24 Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.

25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.

26 Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.

27 De manera que, cualquiera que comiere este pan ó bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28 Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.

29 Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.

30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.

31 Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.

32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así, que, hermanos míos, cuando os juntáis á comer, esperaos unos á otros.

34 Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, porque no os juntéis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando llegare.

Salmo

Sal 114:1–115:18

114:1 CUANDO salió Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo bárbaro,

114:2 Judá fué su consagrada heredad, Israel su señorío.

114:3 La mar vió, y huyó; el Jordán se volvió atrás.

114:4 Los montes saltaron como carneros: los collados como corderitos.

114:5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?

114:6 Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos?

114:7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, á la presencia del Dios de Jacob;

114:8 El cual tornó la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca.

115:1 NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, sino á tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad.

115:2 Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?

115:3 Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso ha hecho.

115:4 Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres.

115:5 Tienen boca, mas no hablarán; tienen ojos, mas no verán;

115:6 Orejas tienen, mas no oirán; tienen narices, mas no olerán;

115:7 Manos tienen, mas no palparán; tienen pies, mas no andarán; no hablarán con su garganta.

115:8 Como ellos son los que los hacen; cualquiera que en ellos confía.

115:9 Oh Israel, confía en Jehová: él es su ayuda y su escudo.

115:10 Casa de Aarón, confiad en Jehová: él es su ayuda y su escudo.

115:11 Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: él es su ayuda y su escudo.

115:12 Jehová se acordó de nosotros: nos bendecirá: bendecirá á la casa de Israel; bendecirá á la casa de Aarón.

115:13 Bendecirá á los que temen á Jehová; á chicos y á grandes.

115:14 Acrecentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos.

115:15 Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

115:16 Los cielos son los cielos de Jehová: y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.

115:17 No alabarán los muertos á JAH, ni cuantos descienden al silencio;

115:18 Mas nosotros bendeciremos á JAH, desde ahora para siempre. Aleluya.

Texto: Reina-Valera (1909).