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Día 284 de 365

Jer 10:1–11:23, 2 Co 10:1–18, Sal 119:81–128

Antiguo Testamento

Jer 10:1–11:23

10:1 OID la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.

10:2 Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las gentes, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las gentes las teman.

10:3 Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con azuela.

10:4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga.

10:5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.

10:6 No hay semejante á ti, oh Jehová; grande tú, y grande tu nombre en fortaleza.

10:7 ¿Quién no te temerá, oh Rey de las gentes? porque á ti compete ello; porque entre todos los sabios de las gentes, y en todos sus reinos, no hay semejante á ti.

10:8 Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño.

10:9 Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo.

10:10 Mas Jehová Dios es la verdad; él es Dios vivo y Rey eterno: á su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su saña.

10:11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perezcan de la tierra y de debajo de estos cielos.

10:12 El que hizo la tierra con su potencia, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su prudencia;

10:13 A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos.

10:14 Todo hombre se embrutece y le falta ciencia; avergüéncese de su vaciadizo todo fundidor: porque mentira es su obra de fundición, y no hay espíritu en ellos;

10:15 Vanidad son, obra de escarnios: en el tiempo de su visitación perecerán.

10:16 No es como ellos la suerte de Jacob: porque él es el Hacedor de todo, é Israel es la vara de su herencia: Jehová de los ejércitos es su nombre.

10:17 Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar fuerte.

10:18 Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez arrojaré con honda los moradores de la tierra, y he de afligirlos, para que lo hallen.

10:19 ¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.

10:20 Mi tienda es destruída, y todas mis cuerdas están rotas: mis hijos fueron sacados de mí, y perecieron: no hay ya más quien extienda mi tienda, ni quien levante mis cortinas.

10:21 Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron á Jehová: por tanto no prosperaron, y todo su ganado se esparció.

10:22 He aquí que voz de fama viene, y alboroto grande de la tierra del aquilón, para tornar en soledad todas las ciudades de Judá, en morada de culebras.

10:23 Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos.

10:24 Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles.

10:25 Derrama tu enojo sobre las gentes que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre: porque se comieron á Jacob, y lo devoraron, y le han consumido, y asolado su morada.

11:1 PALABRA que fué de Jehová, á Jeremías, diciendo:

11:2 Oid las palabras de este pacto, y hablad á todo varón de Judá, y á todo morador de Jerusalem.

11:3 Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto,

11:4 El cual mandé á vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oid mi voz, y ejecutad aquéllas, conforme á todo lo que os mando, y me seréis por pueblo, y yo seré á vosotros por Dios;

11:5 Para que confirme el juramento que hice á vuestros padres, que les daría la tierra que corre leche y miel, como este día. Y respondí, y dije: Amén, oh Jehová.

11:6 Y Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem, diciendo: Oid las palabras de este pacto, y ponedlas por obra.

11:7 Porque con eficacia protesté á vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto hasta el día de hoy, madrugando y protestando, diciendo: Oid mi voz.

11:8 Mas no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su corazón malvado: por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.

11:9 Y díjome Jehová: Conjuración se ha hallado en los varones de Judá, y en los moradores de Jerusalem.

11:10 Hanse vuelto á las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, antes se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el cual había yo concertado con sus padres.

11:11 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán salir; y clamarán á mí, y no los oiré.

11:12 E irán las ciudades de Judá y los moradores de Jerusalem, y clamarán á los dioses á quienes queman ellos inciensos, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de su mal.

11:13 Porque según el número de tus ciudades fueron tus dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalem, pusisteis los altares de ignominia, altares para ofrecer sahumerios á Baal.

11:14 Tú pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque yo no oiré el día que en su aflicción á mí clamaren.

11:15 ¿Qué tiene mi amado en mi casa, habiendo hecho abominaciones muchas? Y las carnes santas pasarán de sobre ti, porque en tu maldad te gloriaste.

11:16 Oliva verde, hermosa en fruto y en parecer, llamó Jehová tu nombre. A la voz de gran palabra hizo encender fuego sobre ella, y quebraron sus ramas.

11:17 Pues Jehová de los ejércitos, que te plantó, ha pronunciado mal contra ti, á causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Judá, que hicieron á sí mismos, provocándome á ira con incensar á Baal.

11:18 Y Jehová me lo hizo saber, y conocílo: entonces me hiciste ver sus obras.

11:19 Y yo como cordero inocente que llevan á degollar, pues no entendía que maquinaban contra mí designios, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, y no haya más memoria de su nombre.

11:20 Mas, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas justicia, que sondas los riñones y el corazón, vea yo tu venganza de ellos: porque á ti he descubierto mi causa.

11:21 Por tanto, así ha dicho Jehová de los varones de Anathoth, que buscan tu alma, diciendo: No profetices en nombre de Jehová, y no morirás á nuestras manos:

11:22 Así pues ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los visito; los mancebos morirán á cuchillo; sus hijos y sus hijas morirán de hambre;

11:23 Y no quedará resto de ellos: porque yo traeré mal sobre los varones de Anathoth, año de su visitación.

Nuevo Testamento

2 Co 10:1–18

1 EMPERO yo Pablo, os ruego por la mansedumbre y modestia de Cristo, yo que presente ciertamente soy bajo entre vosotros, mas ausente soy confiado entre vosotros:

2 Ruego pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que estoy en ánimo de ser resuelto para con algunos, que nos tienen como si anduviésemos según la carne.

3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne,

4 (Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas;)

5 Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento á la obediencia de Cristo;

6 Y estando prestos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia fuere cumplida.

7 Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.

8 Porque aunque me gloríe aún un poco de nuestra potestad (la cual el Señor nos dió para edificación y no para vuestra destrucción), no me avergonzaré;

9 Porque no parezca como que os quiero espantar por cartas.

10 Porque á la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes; mas la presencia corporal flaca, y la palabra menospreciable.

11 Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales seremos también en hechos, estando presentes.

12 Porque no osamos entremeternos ó compararnos con algunos que se alaban á sí mismos: mas ellos, midiéndose á sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos no son juiciosos.

13 Nosotros empero, no nos gloriaremos fuera de nuestra medida, sino conforme á la medida de la regla, de la medida que Dios nos repartió, para llegar aun hasta vosotros.

14 Porque no nos extendemos sobre nuestra medida, como si no llegásemos hasta vosotros: porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo:

15 No gloriándonos fuera de nuestra medida en trabajos ajenos; mas teniendo esperanza del crecimiento de vuestra fe, que seremos muy engrandecidos entre vosotros, conforme á nuestra regla.

16 Y que anunciaremos el evangelio en los lugares más allá de vosotros, sin entrar en la medida de otro para gloriarnos en lo que ya estaba aparejado.

17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor.

18 Porque no el que se alaba á sí mismo, el tal es aprobado; mas aquel á quien Dios alaba.

Salmo

Sal 119:81–128

81 CAPH. Desfallece mi alma por tu salud, esperando en tu palabra.

82 Desfallecieron mis ojos por tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

83 Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado tus estatutos.

84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

85 Los soberbios me han cavado hoyos; mas no obran según tu ley.

86 Todos tus mandamientos son verdad: sin causa me persiguen; ayúdame.

87 Casi me han echado por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos.

88 Vivifícame conforme á tu misericordia; y guardaré los testimonios de tu boca.

89 LAMED. Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos.

90 Por generación y generación es tu verdad: tú afirmaste la tierra, y persevera.

91 Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; porque todas ellas te sirven.

92 Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya en mi aflicción hubiera perecido.

93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.

94 Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.

95 Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios.

96 A toda perfección he visto fin: ancho sobremanera es tu mandamiento.

97 MEM ¡Cuánto amo yo tu ley! todo el día es ella mi meditación.

98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque me son eternos.

99 Más que todos mis enseñadores he entendido: porque tus testimonios son mi meditación.

100 Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos.

101 De todo mal camino contuve mis pies, para guardar tu palabra.

102 No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste.

103 ¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.

104 De tus mandamientos he adquirido inteligencia: por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

105 NUN. Lámpara es á mis pies tu palabra, y lumbrera á mi camino.

106 Juré y ratifiqué el guardar los juicios de tu justicia.

107 Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, vivifícame conforme á tu palabra.

108 Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; y enséñame tus juicios.

109 De continuo está mi alma en mi mano: mas no me he olvidado de tu ley.

110 Pusiéronme lazo los impíos: empero yo no me desvié de tus mandamientos.

111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.

112 Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.

113 SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; mas amo tu ley.

114 Mi escondedero y mi escudo eres tú: en tu palabra he esperado.

115 Apartaos de mí, malignos; pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

116 Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: y no me avergüences de mi esperanza.

117 Sostenme, y seré salvo; y deleitaréme siempre en tus estatutos.

118 Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: porque mentira es su engaño.

119 Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: por tanto yo he amado tus testimonios.

120 Mi carne se ha extremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.

121 AIN. Juicio y justicia he hecho; no me dejes á mis opresores.

122 Responde por tu siervo para bien: no me hagan violencia los soberbios.

123 Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia.

124 Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.

125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.

126 Tiempo es de hacer, oh Jehová; disipado han tu ley.

127 Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.

128 Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: aborrecí todo camino de mentira.

Texto: Reina-Valera (1909).