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Día 352 de 365

Am 5:1–7:17, Ap 10:1–11, Job 39:14–26

Antiguo Testamento

Am 5:1–7:17

5:1 OID esta palabra, porque yo levanto endecha sobre vosotros, casa de Israel.

5:2 Cayó la virgen de Israel, no más podrá levantarse; dejada fué sobre su tierra, no hay quien la levante.

5:3 Porque así ha dicho el Señor Jehová: La ciudad que sacaba mil, quedará con ciento; y la que sacaba ciento, quedará con diez, en la casa de Israel.

5:4 Empero así dice Jehová á la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;

5:5 Y no busquéis á Beth-el ni entréis en Gilgal, ni paséis á Beer-seba: porque Gilgal será llevada en cautiverio, y Beth-el será deshecha.

5:6 Buscad á Jehová, y vivid; no sea que hienda, como fuego, á la casa de José, y la consuma, sin haber en Beth-el quien lo apague.

5:7 Los que convierten en ajenjo el juicio, y dejan en tierra la justicia,

5:8 Miren al que hace el Arcturo y el Orión, y las tinieblas vuelve en mañana, y hace oscurecer el día en noche; el que llama á las aguas de la mar, y las derrama sobre la haz de la tierra: Jehová es su nombre:

5:9 Que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y que el despojador venga contra la fortaleza.

5:10 Ellos aborrecieron en la puerta al reprensor, y al que hablaba lo recto abominaron.

5:11 Por tanto, pues que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo; edificasteis casas de sillares, mas no las habitaréis; plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas.

5:12 Porque sabido he vuestras muchas rebeliones, y vuestros grandes pecados: que afligen al justo, y reciben cohecho, y á los pobres en la puerta hacen perder su causa.

5:13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.

5:14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos será con vosotros, como decís.

5:15 Aborreced el mal, y amad el bien, y poned juicio en la puerta: quizá Jehová, Dios de los ejércitos, tendrá piedad del remanente de José.

5:16 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, el Señor: En todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles dirán, ¡Ay! ¡ay! y al labrador llamarán á lloro, y á endecha á los que endechar supieren.

5:17 Y en todas las viñas habrá llanto; porque pasaré por medio de ti, dice Jehová.

5:18 ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no luz:

5:19 Como el que huye de delante del león, y se topa con el oso; ó si entrare en casa y arrimare su mano á la pared, y le muerda la culebra.

5:20 ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?

5:21 Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me darán buen olor vuestras asambleas.

5:22 Y si me ofreciereis holocaustos y vuestros presentes, no los recibiré; ni miraré á los pacíficos de vuestros engordados.

5:23 Quita de mí la multitud de tus cantares, que no escucharé las salmodias de tus instrumentos.

5:24 Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.

5:25 ¿Habéisme ofrecido sacrificios y presentes en el desierto en cuarenta años, casa de Israel?

5:26 Mas llevabais el tabernáculo de vuestro Moloch y Chiún, ídolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.

5:27 Hareos pues trasportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

6:1 ¡AY de los reposados en Sión, y de los confiados en el monte de Samaria, nombrados principales entre las mismas naciones, las cuales vendrán sobre ellos, oh casa de Israel!

6:2 Pasad á Calne, y mirad; y de allí id á la gran Hamath; descended luego á Gath de los Palestinos: ved si son aquellos reinos mejores que estos reinos, si su término es mayor que vuestro término.

6:3 Vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad;

6:4 Duermen en camas de marfil, y se extienden sobre sus lechos; y comen los corderos del rebaño, y los becerros de en medio del engordadero;

6:5 Gorjean al son de la flauta, é inventan instrumentos músicos, como David;

6:6 Beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José.

6:7 Por tanto, ahora pasarán en el principio de los que á cautividad pasaren, y se acercará el clamor de los extendidos.

6:8 El Señor Jehová juró por su alma, Jehová Dios de los ejércitos ha dicho: Tengo en abominación la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios: y la ciudad y su plenitud entregaré al enemigo.

6:9 Y acontecerá que si diez hombres quedaren en una casa, morirán.

6:10 Y su tío tomará á cada uno, y quemarále para sacar los huesos de casa; y dirá al que estará en los rincones de la casa: ¿Hay aún alguno contigo? Y dirá: No. Y dirá aquél: Calla, que no podemos hacer mención del nombre de Jehová.

6:11 Porque he aquí, Jehová mandará, y herirá con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas.

6:12 ¿Correrán los caballos por las peñas? ¿ararán en ellas con vacas? ¿por qué habéis vosotros tornado el juicio en veneno, y el fruto de justicia en ajenjo?

6:13 Vosotros que os alegráis en nada, que decís: ¿No nos hemos adquirido potencia con nuestra fortaleza?

6:14 Pues he aquí, levantaré yo sobre vosotros, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos, gente que os oprimirá desde la entrada de Hamath hasta el arroyo del desierto.

7:1 ASÍ me ha mostrado el Señor Jehová: y he aquí, él criaba langostas al principio que comenzaba á crecer el heno tardío; y he aquí, era el heno tardío después de las siegas del rey.

7:2 Y acaeció que como acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora; ¿quién levantará á Jacob? porque es pequeño.

7:3 Arrepintióse Jehová de esto: No será, dijo Jehová.

7:4 El Señor Jehová me mostró así: y he aquí, llamaba para juzgar por fuego el Señor Jehová; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.

7:5 Y dije: Señor Jehová, cesa ahora; ¿quién levantará á Jacob? porque es pequeño.

7:6 Arrepintióse Jehová de esto: No será esto tampoco, dijo el Señor Jehová.

7:7 Enseñóme así: he aquí, el Señor estaba sobre un muro hecho á plomo, y en su mano una plomada de albañil.

7:8 Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel: no le pasaré más:

7:9 Y los altares de Isaac serán destruídos, y los santuarios de Israel serán asolados; y levantaréme con espada sobre la casa de Jeroboam.

7:10 Entonces Amasías sacerdote de Beth-el envió á decir á Jeroboam, rey de Israel: Amós se ha conjurado contra ti en medio de la casa de Israel: la tierra no puede sufrir todas sus palabras.

7:11 Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá á cuchillo, é Israel pasará de su tierra en cautiverio.

7:12 Y Amasías dijo á Amós: Vidente, vete, y huye á tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allí:

7:13 Y no profetices más en Beth-el, porque es santuario del rey, y cabecera del reino.

7:14 Entonces respondió Amós, y dijo á Amasías: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de cabrahigos:

7:15 Y Jehová me tomó de tras el ganado, y díjome Jehová: Ve, y profetiza á mi pueblo Israel.

7:16 Ahora pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac:

7:17 Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer fornicará en la ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán á cuchillo, y tu tierra será partida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, é Israel será traspasado de su tierra.

Nuevo Testamento

Ap 10:1–11

1 Y VI otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

2 Y tenía en su mano un librito abierto: y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

3 Y clamó con grande voz, como cuando un león ruge: y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces.

4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba á escribir, y oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas.

5 Y el ángel que vi estar sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

6 Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no será más.

7 Pero en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare á tocar la trompeta, el misterio de Dios será consumado, como él lo anunció á sus siervos los profetas.

8 Y la voz que oí del cielo hablaba otra vez conmigo, y decía: Ve, y toma el librito abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la tierra.

9 Y fuí al ángel, diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

10 Y tomé el librito de la mano del ángel, y lo devoré; y era dulce en mi boca como la miel; y cuando lo hube devorado, fué amargo mi vientre.

11 Y él me dice: Necesario es que otra vez profetices á muchos pueblos y gentes y lenguas y reyes.

Sabiduría

Job 39:14–26

17 El cual desampara en la tierra sus huevos, y sobre el polvo los calienta,

18 Y olvídase de que los pisará el pie, y que los quebrará bestia del campo.

19 Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano:

20 Porque le privó Dios de sabiduría, y no le dió inteligencia.

21 Luego que se levanta en alto, búrlase del caballo y de su jinete.

22 ¿Diste tú al caballo la fortaleza? ¿vestiste tú su cerviz de relincho?

23 ¿Le intimidarás tú como á alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:

24 Escarba la tierra, alégrase en su fuerza, sale al encuentro de las armas:

25 Hace burla del espanto, y no teme, ni vuelve el rostro delante de la espada.

26 Contra él suena la aljaba, el hierro de la lanza y de la pica:

27 Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, sin importarle el sonido de la bocina;

28 Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea!, y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocería.

29 ¿Vuela el gavilán por tu industria, y extiende hacia el mediodía sus alas?

Texto: Reina-Valera (1909).