BIBLIAEdición Baikal
ES
Ajustes

Día 4 de 365

Gn 8:1–10:32, Mt 4:1–25, Pr 1:10–23

Antiguo Testamento

Gn 8:1–10:32

8:1 Y ACORDÓSE Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; é hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.

8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo, y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fué detenida.

8:3 Y tornáronse las aguas de sobre la tierra, yendo y volviendo: y decrecieron las aguas al cabo de ciento y cincuenta días.

8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, á diecisiete días del mes, sobre los montes de Armenia.

8:5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo: en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.

8:6 Y sucedió que, al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana del arca que había hecho,

8:7 Y envió al cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y tornando hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra.

8:8 Envió también de sí á la paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra;

8:9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvióse á él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra: entonces él extendió su mano, y cogiéndola, hízola entrar consigo en el arca.

8:10 Y esperó aún otros siete días, y volvió á enviar la paloma fuera del arca.

8:11 Y la paloma volvió á él á la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de oliva tomada en su pico: y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

8:12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más á él.

8:13 Y sucedió que en el año seiscientos y uno de Noé, en el mes primero, al primero del mes, las aguas se enjugaron de sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba enjuta.

8:14 Y en el mes segundo, á los veintisiete días del mes, se secó la tierra.

8:15 Y habló Dios á Noé diciendo:

8:16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.

8:17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen, y multiplíquense sobre la tierra.

8:18 Entonces salió Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él.

8:19 Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca.

8:20 Y edificó Noé un altar á Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.

8:21 Y percibió Jehová olor de suavidad; y dijo Jehová en su corazón: No tornaré más á maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud: ni volveré más á destruir todo viviente, como he hecho.

8:22 Todavía serán todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el frío y calor, verano é invierno, y día y noche, no cesarán.

9:1 Y BENDIJO Dios á Noé y á sus hijos, y díjoles: Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra:

9:2 Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces del mar: en vuestra mano son entregados.

9:3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y hierbas, os lo he dado todo.

9:4 Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

9:5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.

9:6 El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque á imagen de Dios es hecho el hombre.

9:7 Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.

9:8 Y habló Dios á Noé y á sus hijos con él, diciendo:

9:9 Yo, he aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros;

9:10 Y con toda alma viviente que está con vosotros, de aves, de animales, y de toda bestia de la tierra que está con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.

9:11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no fenecerá ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

9:12 Y dijo Dios: Esta será la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos:

9:13 Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de convenio entre mí y la tierra.

9:14 Y será que cuando haré venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes.

9:15 Y acordarme he del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir toda carne.

9:16 Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.

9:17 Dijo, pues, Dios á Noé: Esta será la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra.

9:18 Y los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Châm y Japhet: y Châm es el padre de Canaán.

9:19 Estos tres son los hijos de Noé; y de ellos fué llena toda la tierra.

9:20 Y comenzó Noé á labrar la tierra, y plantó una viña:

9:21 Y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda.

9:22 Y Châm, padre de Canaán, vió la desnudez de su padre, y díjolo á sus dos hermanos á la parte de afuera.

9:23 Entonces Sem y Japhet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.

9:24 Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven;

9:25 Y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será á sus hermanos.

9:26 Dijo más: Bendito Jehová el Dios de Sem, y séale Canaán siervo.

9:27 Engrandezca Dios á Japhet, y habite en las tiendas de Sem, y séale Canaán siervo.

9:28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos y cincuenta años.

9:29 Y fueron todos los días de Noé novecientos y cincuenta años; y murió.

10:1 ESTAS son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Châm y Japhet, á los cuales nacieron hijos después del diluvio.

10:2 Los hijos de Japhet: Gomer, y Magog, y Madai, y Javán, y Tubal, y Meshech, y Tiras.

10:3 Y los hijos de Gomer: Ashkenaz, y Riphat, y Togorma.

10:4 Y los hijos de Javán: Elisa, y Tarsis, Kittim, y Dodanim.

10:5 Por éstos fueron repartidas las islas de las gentes en sus tierras, cada cual según su lengua, conforme á sus familias en sus naciones.

10:6 Los hijos de Châm: Cush, y Mizraim, y Phut, y Canaán.

10:7 Y los hijos de Cush: Seba, Havila, y Sabta, y Raama, y Sabtecha. Y los hijos de Raama: Sheba y Dedán.

10:8 Y Cush engendró á Nimrod: éste comenzó á ser poderoso en la tierra.

10:9 Este fué vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.

10:10 Y fué la cabecera de su reino Babel, y Erech, y Accad, y Calneh, en la tierra de Shinar.

10:11 De aquesta tierra salió Assur, y edificó á Nínive, y á Rehoboth, y á Calah,

10:12 Y á Ressen entre Nínive y Calah; la cual es ciudad grande.

10:13 Y Mizraim engendró á Ludim, y á Anamim, y á Lehabim, y á Naphtuhim,

10:14 Y á Pathrusim, y á Casluim, de donde salieron los Filisteos, y á Caphtorim.

10:15 Y Canaán engendró á Sidón, su primogénito, y á Heth,

10:16 Y al Jebuseo, y al Amorrheo, y al Gergeseo,

10:17 Y al Heveo, y al Araceo, y al Sineo,

10:18 Y al Aradio, y al Samareo, y al Amatheo: y después se derramaron las familias de los Cananeos.

10:19 Y fué el término de los Cananeos desde Sidón, viniendo á Gerar hasta Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Adma, y Zeboim hasta Lasa.

10:20 Estos son los hijos de Châm por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

10:21 También le nacieron hijos á Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Japhet.

10:22 Y los hijos de Sem: Elam, y Assur, y Arphaxad, y Lud, y Aram.

10:23 Y los hijos de Aram: Uz, y Hul, y Gether, y Mas.

10:24 Y Arphaxad engendró á Sala, y Sala engendró á Heber.

10:25 Y á Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fué Peleg, porque en sus días fué repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

10:26 Y Joctán engendró á Almodad, y á Sheleph, y Hazarmaveth, y á Jera,

10:27 Y á Hadoram, y á Uzal, y á Dicla,

10:28 Y á Obal, y á Abimael, y á Seba,

10:29 Y á Ophir, y á Havila, y á Jobad: todos estos fueron hijos de Joctán.

10:30 Y fué su habitación desde Mesa viniendo de Sephar, monte á la parte del oriente.

10:31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

10:32 Estas son las familias de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos fueron divididas las gentes en la tierra después del diluvio.

Nuevo Testamento

Mt 4:1–25

1 ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.

2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.

3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.

4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.

5 Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo,

6 Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra.

7 Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.

8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,

9 Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

10 Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á él solo servirás.

11 El diablo entonces le dejó: y he aquí los ángeles llegaron y le servían.

12 Mas oyendo Jesús que Juan era preso, se volvió á Galilea;

13 Y dejando á Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Nephtalim:

14 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

15 La tierra de Zabulón, y la tierra de Nephtalim, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles;

16 El pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz; y á los sentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció.

17 Desde entonces comenzó Jesús á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.

18 Y andando Jesús junto á la mar de Galilea, vió á dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

19 Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.

21 Y pasando de allí vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.

22 Y ellos, dejando luego el barco y á su padre, le siguieron.

23 Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

24 Y corría su fama por toda la Siria; y le trajeron todos los que tenían mal: los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos, y los sanó.

25 Y le siguieron muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalem y de Judea y de la otra parte del Jordán.

Sabiduría

Pr 1:10–23

10 Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas.

11 Si dijeren: Ven con nosotros, pongamos asechanzas á la sangre, acechemos sin motivo al inocente;

12 Los tragaremos vivos como el sepulcro, y enteros, como los que caen en sima;

13 Hallaremos riquezas de todas suertes, henchiremos nuestras casas de despojos;

14 Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa:

15 Hijo mío, no andes en camino con ellos; aparta tu pie de sus veredas:

16 Porque sus pies correrán al mal, é irán presurosos á derramar sangre.

17 Porque en vano se tenderá la red ante los ojos de toda ave;

18 Mas ellos á su propia sangre ponen asechanzas, y á sus almas tienden lazo.

19 Tales son las sendas de todo el que es dado á la codicia, la cual prenderá el alma de sus poseedores.

20 La sabiduría clama de fuera, da su voz en las plazas:

21 Clama en los principales lugares de concurso; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones:

22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia?

23 Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.

Texto: Reina-Valera (1909).