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Día 14 de 40

Evangelio de Marcos: Mc 5:21–43

1Detenerse

«Habla, Jehová, que tu siervo oye.»

1 S 3:9. O simplemente guarda silencio unos segundos antes de leer.

2Leer

21 Y pasando otra vez Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26 Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27 Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

28 Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29 Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30 Y luego Jesús, conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32 Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35 Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

36 Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37 Y no permitió que alguno viniese tras él sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

39 Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40 Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43 Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.

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Y el salmo del día: Sal 91

1 EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.

3 Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora.

4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.

5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;

6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

11 Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.

16 Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.

3Comprender

Una pregunta para hoy.

Preguntas para hoy; responde a cualquiera de ellas.

Por ahora solo en ruso

Что это значило тогда?

Что это значит мне?

Что здесь сказано?

4Responder

El Padrenuestro · Mt 6:9–13

9 Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10 Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Después con tus propias palabras, siguiendo cuatro palabras:

  • Gracias
  • Perdón
  • Te pido por otros
  • Te pido por mí

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Texto: Reina-Valera (1909).