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Día 22 de 40

Evangelio de Marcos: Mc 9:2–29

1Detenerse

«Habla, Jehová, que tu siervo oye.»

1 S 3:9. O simplemente guarda silencio unos segundos antes de leer.

2Leer

2 Y seis días después tomó Jesús á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y los sacó aparte solos á un monte alto; y fué transfigurado delante de ellos.

3 Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve; tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

5 Entonces respondiendo Pedro, dice á Jesús: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres pabellones: para ti uno, y para Moisés otro, y para Elías otro;

6 Porque no sabía lo que hablaba; que estaban espantados.

7 Y vino una nube que les hizo sombra, y una voz de la nube, que decía: Este es mi Hijo amado: á él oid.

8 Y luego, como miraron, no vieron más á nadie consigo, sino á Jesús solo.

9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.

10 Y retuvieron la palabra en sí, altercando qué sería aquéllo: Resucitar de los muertos.

11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es necesario que Elías venga antes?

12 Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, viniendo antes, restituirá todas las cosas: y como está escrito del Hijo del hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada.

13 Empero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

14 Y como vino á los discípulos, vió grande compañía alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos.

15 Y luego toda la gente, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le saludaron.

16 Y preguntóles: ¿Qué disputáis con ellos?

17 Y respondiendo uno de la compañía, dijo: Maestro, traje á ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo,

18 El cual, donde quiera que le toma, le despedaza; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando: y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

19 Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele.

20 Y se le trajeron: y como le vió, luego el espíritu le desgarraba; y cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos.

21 Y Jesús preguntó á su padre: ¿Cuánto tiempo há que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño:

22 Y muchas veces le echa en el fuego y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

23 Y Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo es posible.

24 Y luego el padre del muchacho dijo clamando: Creo, ayuda mi incredulidad.

25 Y como Jesús vió que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

26 Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.

27 Mas Jesús tomándole de la mano, enderezóle; y se levantó.

28 Y como él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno.

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Y el salmo del día: Sal 91

1 EL que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Diré yo á Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en él confiaré.

3 Y él te librará del lazo del cazador: de la peste destruidora.

4 Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro: escudo y adarga es su verdad.

5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día;

6 Ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que en medio del día destruya.

7 Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: mas á ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,

10 No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

11 Pues que á sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, porque tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré: pondrélo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

15 Me invocará, y yo le responderé: con él estaré yo en la angustia: lo libraré, y le glorificaré.

16 Saciarélo de larga vida, y mostraréle mi salud.

3Comprender

Una pregunta para hoy.

Preguntas para hoy; responde a cualquiera de ellas.

Por ahora solo en ruso

Что здесь сказано?

Что это значило тогда?

Что это значит мне?

4Responder

El Padrenuestro · Mt 6:9–13

9 Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10 Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Después con tus propias palabras, siguiendo cuatro palabras:

  • Gracias
  • Perdón
  • Te pido por otros
  • Te pido por mí

5Llevar consigo

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Texto: Reina-Valera (1909).