Día 19 de 90
Mc 15:1–16:20 · unos 5 min
15:1 Y LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesús atado, y le entregaron á Pilato.
15:2 Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.
15:3 Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.
15:4 Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.
15:5 Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
15:6 Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
15:7 Y había uno, que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían hecho muerte en una revuelta.
15:8 Y viniendo la multitud, comenzó á pedir hiciese como siempre les había hecho.
15:9 Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?
15:10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes.
15:11 Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á Barrabás.
15:12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga del que llamáis Rey de los Judíos?
15:13 Y ellos volvieron á dar voces: Crucifícale.
15:14 Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.
15:15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
15:16 Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es á saber, al Pretorio; y convocan toda la cohorte.
15:17 Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,
15:18 Comenzaron luego á saludarle: ¡Salve, Rey de los Judíos!
15:19 Y le herían en la cabeza con una caña, y escupían en él, y le adoraban hincadas las rodillas.
15:20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
15:21 Y cargaron á uno que pasaba, Simón Cireneo, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, para que llevase su cruz.
15:22 Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado quiere decir: Lugar de la Calavera.
15:23 Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
15:24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno.
15:25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
15:26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDIOS.
15:27 Y crucificaron con él dos ladrones, uno á su derecha, y el otro á su izquierda.
15:28 Y se cumplió la Escritura, que dice: Y con los inicuos fué contado.
15:29 Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: ¡Ah! tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas,
15:30 Sálvate á ti mismo, y desciende de la cruz.
15:31 Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos á otros, con los escribas: A otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.
15:32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le denostaban.
15:33 Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
15:34 Y á la hora de nona, exclamó Jesús á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
15:35 Y oyéndole unos de los que estaban allí, decían: He aquí, llama á Elías.
15:36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad, veamos si vendrá Elías á quitarle.
15:37 Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.
15:38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo.
15:39 Y el centurión que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
15:40 Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos; entre las cuales estaba María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé;
15:41 Las cuales, estando aún él en Galilea, le habían seguido, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido á Jerusalem.
15:42 Y cuando fué la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado,
15:43 José de Arimatea, senador noble, que también esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
15:44 Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, preguntóle si era ya muerto.
15:45 Y enterado del centurión, dió el cuerpo á José:
15:46 El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana: y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña; y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro.
15:47 Y María Magdalena, y María madre de José, miraban donde era puesto.
16:1 Y COMO pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle.
16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol.
16:3 Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?
16:4 Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.
16:5 Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.
16:6 Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.
16:7 Mas id, decid á sus discípulos y á Pedro, que él va antes que vosotros á Galilea: allí le veréis, como os dijo.
16:8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada á nadie, porque tenían miedo.
16:9 Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente á María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.
16:10 Yendo ella, lo hizo saber á los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando.
16:11 Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron.
16:12 Mas después apareció en otra forma á dos de ellos que iban caminando, yendo al campo.
16:13 Y ellos fueron, y lo hicieron saber á los otros; y ni aun á ellos creyeron.
16:14 Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído á los que le habían visto resucitado.
16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura.
16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
16:17 Y estas señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
16:18 Quitarán serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les dañará; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
16:19 Y el Señor, después que les habló, fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de Dios.
16:20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.
Texto: Reina-Valera (1909).