Día 21 de 90
Lc 3:1–4:44 · unos 7 min
3:1 Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
3:2 Siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
3:3 Y él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados;
3:4 Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, haced derechas sus sendas.
3:5 Todo valle se henchirá, y bajaráse todo monte y collado; y los caminos torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados;
3:6 Y verá toda carne la salvación de Dios.
3:7 Y decía á las gentes que salían para ser bautizadas de él: ¡Oh generación de víboras, quién os enseñó á huir de la ira que vendrá?
3:8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis á decir en vosotros mismos: Tenemos á Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham.
3:9 Y ya también el hacha está puesta á la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.
3:10 Y las gentes le preguntaban, diciendo: ¿Pues qué haremos?
3:11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
3:12 Y vinieron también publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?
3:13 Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.
3:14 Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión á nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas.
3:15 Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo,
3:16 Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego;
3:17 Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará.
3:18 Y amonestando, otras muchas cosas también anunciaba al pueblo.
3:19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por él á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Herodes,
3:20 Añadió también esto sobre todo, que encerró á Juan en la cárcel.
3:21 Y aconteció que, como todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fué bautizado; y orando, el cielo se abrió,
3:22 Y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y fué hecha una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido.
3:23 Y el mismo Jesús comenzaba á ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fué hijo de Elí,
3:24 Que fué de Mathat, que fué de Leví, que fué de Melchî, que fué de Janna, que fué de José,
3:25 Que fué de Mattathías, que fué de Amós, que fué de Nahum, que fué de Esli,
3:26 Que fué de Naggai, que fué de Maat, que fué de Mattathías, que fué de Semei, que fué de José, que fué de Judá,
3:27 Que fué de Joanna, que fué de Rhesa, que fué de Zorobabel, que fué de Salathiel,
3:28 Que fué de Neri, que fué de Melchî, que fué de Abdi, que fué de Cosam, que fué de Elmodam, que fué de Er,
3:29 Que fué de Josué, que fué de Eliezer, que fué de Joreim, que fué de Mathat,
3:30 Que fué de Leví, que fué de Simeón, que fué de Judá, que fué de José, que fué de Jonán, que fué de Eliachîm,
3:31 Que fué de Melea, que fué de Mainán, que fué de Mattatha, que fué de Nathán,
3:32 Que fué de David, que fué de Jessé, que fué de Obed, que fué de Booz, que fué de Salmón, que fué de Naassón,
3:33 Que fué de Aminadab, que fué de Aram, que fué de Esrom, que fué de Phares,
3:34 Que fué de Judá, que fué de Jacob, que fué de Isaac, que fué de Abraham, que fué de Thara, que fué de Nachôr,
3:35 Que fué de Saruch, que fué de Ragau, que fué de Phalec, que fué de Heber,
3:36 Que fué de Sala, que fué de Cainán, que fué de Arphaxad, que fué de Sem, que fué de Noé, que fué de Lamech,
3:37 Que fué de Mathusala, que fué de Enoch, que fué de Jared, que fué de Maleleel,
3:38 Que fué de Cainán, que fué de Enós, que fué de Seth, que fué de Adam, que fué de Dios.
4:1 Y JESÚS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fué llevado por el Espíritu al desierto
4:2 Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa en aquellos días: los cuales pasados, tuvo hambre.
4:3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di á esta piedra que se haga pan.
4:4 Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.
4:5 Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.
4:6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy:
4:7 Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.
4:8 Y respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: A tu Señor Dios adorarás, y á él solo servirás.
4:9 Y le llevó á Jerusalem, y púsole sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo:
4:10 Porque escrito está: Que á sus ángeles mandará de ti, que te guarden;
4:11 Y en las manos te llevarán, porque no dañes tu pie en piedra.
4:12 Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.
4:13 Y acabada toda tentación, el diablo se fué de él por un tiempo.
4:14 Y Jesús volvió en virtud del Espíritu á Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de alrededor.
4:15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
4:16 Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.
4:17 Y fuéle dado el libro del profeta Isaías; y como abrió el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
4:18 El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres: me ha enviado para sanar á los quebrantados de corazón; para pregonar á los cautivos libertad, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los quebrantados:
4:19 Para predicar el año agradable del Señor.
4:20 Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
4:21 Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.
4:22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?
4:23 Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate á ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra.
4:24 Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra.
4:25 Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;
4:26 Pero á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidón, á una mujer viuda.
4:27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.
4:28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;
4:29 Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.
4:30 Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.
4:31 Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados.
4:32 Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad.
4:33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,
4:34 Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos contigo, Jesús Nazareno? ¿has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.
4:35 Y Jesús le increpó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él, y no le hizo daño alguno.
4:36 Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?
4:37 Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.
4:38 Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.
4:39 E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.
4:40 Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
4:41 Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.
4:42 Y siendo ya de día salió, y se fué á un lugar desierto: y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos.
4:43 Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.
4:44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
Texto: Reina-Valera (1909).