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Día 37 de 90

Jn 10:1–11:57 · unos 8 min

Jn 10:1–11:57

10:1 DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador.

10:2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

10:3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.

10:4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

10:5 Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños.

10:6 Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

10:7 Volvióles, pues, Jesús á decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

10:8 Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.

10:9 Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10:10 El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

10:11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.

10:12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.

10:13 Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

10:15 Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

10:16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

10:17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.

10:18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

10:19 Y volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.

10:20 Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís?

10:21 Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

10:22 Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;

10:23 Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.

10:24 Y rodeáronle los Judíos y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínos lo abiertamente.

10:25 Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

10:26 Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

10:27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

10:28 Y yo les doy vida eterna: y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

10:29 Mi Padre que me las dió, mayor que todos es: y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

10:30 Yo y el Padre una cosa somos.

10:31 Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.

10:32 Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál obra de esas me apedreáis?

10:33 Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

10:34 Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois?

10:35 Si dijo, dioses, á aquellos á los cuales fué hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada);

10:36 ¿A quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

10:37 Si no hago obras de mi Padre, no me creáis.

10:38 Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

10:39 Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos;

10:40 Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.

10:41 Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

10:42 Y muchos creyeron allí en él.

11:1 ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.

11:2 (Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos.)

11:3 Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.

11:4 Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

11:5 Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.

11:6 Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.

11:7 Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.

11:8 Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

11:9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.

11:10 Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

11:11 Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.

11:12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.

11:13 Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

11:14 Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;

11:15 Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.

11:16 Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

11:17 Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.

11:18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;

11:19 Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.

11:20 Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.

11:21 Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;

11:22 Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.

11:23 Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.

11:24 Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.

11:25 Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

11:26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

11:27 Dícele: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

11:28 Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.

11:29 Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.

11:30 (Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)

11:31 Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.

11:32 Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.

11:33 Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,

11:34 Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.

11:35 Y lloró Jesús.

11:36 Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.

11:37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?

11:38 Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.

11:39 Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.

11:40 Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?

11:41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.

11:42 Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.

11:43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.

11:44 Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.

11:45 Entonces muchos de los Judíos que habían venido á María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

11:46 Mas algunos de ellos fueron á los Fariseos, y dijéronles lo que Jesús había hecho.

11:47 Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.

11:48 Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.

11:49 Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

11:50 Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.

11:51 Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:

11:52 Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.

11:53 Así que, desde aquel día consultaban juntos de matarle.

11:54 Por tanto, Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuése de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.

11:55 Y la Pascua de los Judíos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra á Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse;

11:56 Y buscaban á Jesús, y hablaban los unos con los otros estando en el templo: ¿Qué os parece, que no vendrá á la fiesta?

11:57 Y los pontífices y los Fariseos habían dado mandamiento, que si alguno supiese dónde estuviera, lo manifestase, para que le prendiesen.

Texto: Reina-Valera (1909).