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Día 38 de 90

Jn 12:1–13:38 · unos 8 min

Jn 12:1–13:38

12:1 Y JESÚS, seis días antes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro, que había sido muerto, al cual había resucitado de los muertos.

12:2 E hiciéronle allí una cena: y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.

12:3 Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.

12:4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:

12:5 ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?

12:6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres; sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.

12:7 Entonces Jesús dijo: Déjala: para el día de mi sepultura ha guardado esto;

12:8 Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis.

12:9 Entonces mucha gente de los Judíos entendió que él estaba allí; y vinieron no solamente por causa de Jesús, mas también por ver á Lázaro, al cual había resucitado de los muertos.

12:10 Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar también á Lázaro;

12:11 Porque muchos de los Judíos iban y creían en Jesús por causa de él.

12:12 El siguiente día, mucha gente que había venido á la fiesta, como oyeron que Jesús venía á Jerusalem,

12:13 Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: ¡Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

12:14 Y halló Jesús un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:

12:15 No temas, hija de Sión: he aquí tu Rey viene, sentado sobre un pollino de asna.

12:16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos de primero: empero cuando Jesús fué glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.

12:17 Y la gente que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

12:18 Por lo cual también había venido la gente á recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal;

12:19 Mas los Fariseos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovecháis? he aquí, el mundo se va tras de él.

12:20 Y había ciertos Griegos de los que habían subido á adorar en la fiesta:

12:21 Estos pues, se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver á Jesús.

12:22 Vino Felipe, y díjolo á Andrés: Andrés entonces, y Felipe, lo dicen á Jesús.

12:23 Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.

12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

12:25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

12:26 Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

12:27 Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas por esto he venido en esta hora.

12:28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

12:29 Y la gente que estaba presente, y había oído, decía que había sido trueno. Otros decían: Angel le ha hablado.

12:30 Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.

12:31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

12:32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.

12:33 Y esto decía dando á entender de qué muerte había de morir.

12:34 Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?

12:35 Entonces Jesús les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que tenéis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe dónde va.

12:36 Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y fuése, y escondióse de ellos.

12:37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían en él.

12:38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído á nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, á quién es revelado?

12:39 Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías:

12:40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane.

12:41 Estas cosas dijo Isaías cuando vió su gloria, y habló de él.

12:42 Con todo eso, aun de los príncipes, muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

12:43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

12:44 Mas Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

12:45 Y el que me ve, ve al que me envió.

12:46 Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

12:47 Y el que oyere mis palabras, y no las creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.

12:48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

12:49 Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

12:50 Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que, lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.

13:1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasase de este mundo al Padre, como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.

13:2 Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que le entregase,

13:3 Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y á Dios iba,

13:4 Levántase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse.

13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.

13:6 Entonces vino á Simón Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los pies?

13:7 Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.

13:8 Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

13:9 Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.

13:10 Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

13:11 Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

13:12 Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?

13:13 Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy.

13:14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.

13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

13:16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió.

13:17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.

13:18 No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

13:19 Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis que yo soy.

13:20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.

13:21 Como hubo dicho Jesús esto, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

13:22 Entonces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decía.

13:23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús.

13:24 A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquél de quien decía.

13:25 El entonces recostándose sobre el pecho de Jesús, dícele: Señor, ¿quién es?

13:26 Respondió Jesús: Aquél es, á quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo á Judas Iscariote, hijo de Simón.

13:27 Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, haz lo más presto.

13:28 Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.

13:29 Porque los unos pensaban, porque Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta: ó, que diese algo á los pobres.

13:30 Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche.

13:31 Entonces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.

13:32 Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.

13:33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así digo á vosotros ahora.

13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.

13:35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

13:36 Dícele Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondióle Jesús: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después.

13:37 Dícele Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por ti.

13:38 Respondióle Jesús: ¿Tu alma pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.

Texto: Reina-Valera (1909).