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Día 73 de 90

Gá 5:1–6:18, Ef 1:1–2:22 · unos 7 min

Gá 5:1–6:18

5:1 ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.

5:2 He aquí yo Pablo os digo, que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada.

5:3 Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que está obligado á hacer toda la ley.

5:4 Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

5:5 Porque nosotros por el Espíritu esperamos la esperanza de la justicia por la fe.

5:6 Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por la caridad.

5:7 Vosotros corríais bien: ¿quién os embarazó para no obedecer á la verdad?

5:8 Esta persuasión no es de aquel que os llama.

5:9 Un poco de levadura leuda toda la masa.

5:10 Yo confío de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa sentiréis: mas el que os inquieta, llevará el juicio, quienquiera que él sea.

5:11 Y yo, hermanos, si aun predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? pues que quitado es el escándalo de la cruz.

5:12 Ojalá fuesen también cortados los que os inquietan.

5:13 Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.

5:14 Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

5:15 Y si os mordéis y os coméis los unos á los otros, mirad que también no os consumáis los unos á los otros.

5:16 Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne.

5:17 Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisiereis.

5:18 Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis bajo la ley.

5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución,

5:20 Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

5:21 Envidias, homicidios, borracheras, banqueteos, y cosas semejantes á éstas: de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.

5:22 Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,

5:23 Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.

5:24 Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con los afectos y concupiscencias.

5:25 Si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu.

5:26 No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.

6:1 HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.

6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.

6:3 Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.

6:4 Así que cada uno examine su obra, y entonces tendrá gloria sólo respecto de sí mismo, y no en otro.

6:5 Porque cada cual llevará su carga.

6:6 Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye.

6:7 No os engañéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.

6:10 Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.

6:11 Mirad en cuán grandes letras os he escrito de mi mano.

6:12 Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os constriñen á que os circuncidéis, solamente por no padecer persecución por la cruz de Cristo.

6:13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.

6:14 Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo.

6:15 Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.

6:16 Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.

6:17 De aquí adelante nadie me sea molesto; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.

6:18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. Enviada de Roma á los Gálatas.

Ef 1:1–2:22

1:1 PABLO, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:

1:2 Gracia sea á vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesucristo.

1:3 Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo:

1:4 Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor;

1:5 Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,

1:6 Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:

1:7 En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia,

1:8 Que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;

1:9 Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo,

1:10 De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra:

1:11 En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad,

1:12 Para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que antes esperamos en Cristo.

1:13 En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

1:14 Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.

1:15 Por lo cual también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y amor para con todos los santos,

1:16 No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones;

1:17 Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento;

1:18 Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

1:19 Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza,

1:20 La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,

1:21 Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, mas aun en el venidero:

1:22 Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia,

1:23 La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos.

2:1 Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

2:2 En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:

2:3 Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.

2:4 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,

2:5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;

2:6 Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,

2:7 Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

2:8 Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:

2:9 No por obras, para que nadie se gloríe.

2:10 Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.

2:11 Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne;

2:12 Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

2:13 Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

2:14 Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;

2:15 Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,

2:16 Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.

2:17 Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca:

2:18 Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

2:19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;

2:20 Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo;

2:21 En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:

2:22 En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.

Texto: Reina-Valera (1909).