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Día 74 de 90

Ef 3:1–6:24 · unos 9 min

Ef 3:1–6:24

3:1 POR esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los Gentiles,

3:2 Si es que habéis oído la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros,

3:3 A saber, que por revelación me fué declarado el misterio, como antes he escrito en breve;

3:4 Leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:

3:5 El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu:

3:6 Que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio:

3:7 Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su potencia.

3:8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,

3:9 Y de aclarar á todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que crió todas las cosas.

3:10 Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos,

3:11 Conforme á la determinación eterna, que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor:

3:12 En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de él.

3:13 Por tanto, pido que no desmayéis á causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

3:14 Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo,

3:15 Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra,

3:16 Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu.

3:17 Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor,

3:18 Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura,

3:19 Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

3:20 Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,

3:21 A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.

4:1 YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;

4:2 Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;

4:3 Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

4:4 Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:

4:5 Un Señor, una fe, un bautismo,

4:6 Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.

4:7 Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo.

4:8 Por lo cual dice: Subiendo á lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dió dones á los hombres.

4:9 (Y que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero á las partes más bajas de la tierra?

4:10 El que descendió, él mismo es el que también subió sobre todos los cielos para cumplir todas las cosas.)

4:11 Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores;

4:12 Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;

4:13 Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:

4:14 Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error:

4:15 Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, á saber, Cristo;

4:16 Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.

4:17 Esto pues digo, y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,

4:18 Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón:

4:19 Los cuales después que perdieron el sentido de la conciencia, se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.

4:20 Mas vosotros no habéis aprendido así á Cristo:

4:21 Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús,

4:22 A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir, el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error;

4:23 Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente,

4:24 Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.

4:25 Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

4:26 Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;

4:27 Ni deis lugar al diablo.

4:28 El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.

4:29 Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia á los oyentes.

4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.

4:31 Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:

4:32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

5:1 SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:

5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.

5:3 Pero fornicación y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene á santos;

5:4 Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.

5:5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

5:6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

5:7 No seáis pues aparceros con ellos;

5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,

5:9 (Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)

5:10 Aprobando lo que es agradable al Señor.

5:11 Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas.

5:12 Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.

5:13 Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es.

5:14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

5:15 Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;

5:16 Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.

5:17 Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

5:18 Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;

5:19 Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

5:20 Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:

5:21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.

5:22 Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

5:23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

5:24 Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

5:25 Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

5:26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,

5:27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

5:28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

5:29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

5:30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

5:31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.

5:32 Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia.

5:33 Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.

6:1 HIJOS, obedeced en el Señor á vuestros padres; porque esto es justo.

6:2 Honra á tu padre y á tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,

6:3 Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

6:5 Siervos, obedeced á vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como á Cristo;

6:6 No sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres; sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios;

6:7 Sirviendo con buena voluntad, como al Señor, y no á los hombres;

6:8 Sabiendo que el bien que cada uno hiciere, esto recibirá del Señor, sea siervo ó sea libre.

6:9 Y vosotros, amos, haced á ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que no hay acepción de personas con él.

6:10 Por lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.

6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires.

6:13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo.

6:14 Estad pues firmes, ceñidos vuestros lomos de verdad, y vestidos de la cota de justicia,

6:15 Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz;

6:16 Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

6:17 Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios;

6:18 Orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos,

6:19 Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio,

6:20 Por el cual soy embajador en cadenas; que resueltamente hable de él, como debo hablar.

6:21 Mas para que también vosotros sepáis mis negocios, y cómo lo paso, todo os lo hará saber Tichîco, hermano amado y fiel ministro en el Señor:

6:22 Al cual os he enviado para esto mismo, para que entendáis lo tocante á nosotros, y que consuele vuestros corazones.

6:23 Paz sea á los hermanos y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

6:24 Gracia sea con todos los que aman á nuestro Señor Jesucristo en sinceridad. Amén. Escrita de Roma á los Efesios por Tichîco.

Texto: Reina-Valera (1909).