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Día 10 de 30

Sal 46:1–50:23 · unos 5 min

Sal 46:1–50:23

46:1 Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

46:2 Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.

46:3 Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)

46:4 Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo.

46:5 Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.

46:6 Bramaron las gentes, titubearon los reinos; dió él su voz, derritióse la tierra.

46:7 Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)

46:8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.

46:9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.

46:10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.

46:11 Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)

47:1 Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo. PUEBLOS todos, batid las manos; aclamad á Dios con voz de júbilo.

47:2 Porque Jehová el Altísimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.

47:3 El sujetará á los pueblos debajo de nosotros, y á las gentes debajo de nuestros pies.

47:4 El nos elegirá nuestras heredades; la hermosura de Jacob, al cual amó. (Selah.)

47:5 Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.

47:6 Cantad á Dios, cantad: cantad á nuestro Rey, cantad.

47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra: cantad con inteligencia.

47:8 Reinó Dios sobre las gentes: asentóse Dios sobre su santo trono.

47:9 Los príncipes de los pueblos se juntaron al pueblo del Dios de Abraham: porque de Dios son los escudos de la tierra; él es muy ensalzado.

48:1 Canción: Salmo de los hijos de Coré. GRANDE es Jehová y digno de ser en gran manera alabado, en la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.

48:2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra es el monte de Sión, á los lados del aquilón, la ciudad del gran Rey.

48:3 Dios en sus palacios es conocido por refugio.

48:4 Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos.

48:5 Y viéndola ellos así, maravilláronse, se turbaron, diéronse priesa á huir.

48:6 Tomólos allí temblor; dolor, como á mujer que pare.

48:7 Con viento solano quiebras tú las naves de Tharsis.

48:8 Como lo oímos, así hemos visto en la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios: afirmarála Dios para siempre. (Selah.)

48:9 Esperamos tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo.

48:10 Conforme á tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los fines de la tierra: de justicia está llena tu diestra.

48:11 Alegraráse el monte de Sión; se gozarán las hijas de Judá por tus juicios.

48:12 Andad alrededor de Sión, y rodeadla: contad sus torres.

48:13 Poned vuestro corazón á su antemuro, mirad sus palacios; para que lo contéis á la generación venidera.

48:14 Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: él nos capitaneará hasta la muerte.

49:1 Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré. OID esto, pueblos todos; escuchad, habitadores todos del mundo:

49:2 Así los plebeyos como los nobles, el rico y el pobre juntamente.

49:3 Mi boca hablará sabiduría; y el pensamiento de mi corazón inteligencia.

49:4 Acomodaré á ejemplos mi oído: declararé con el arpa mi enigma.

49:5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?

49:6 Los que confían en sus haciendas, y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,

49:7 Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar á Dios su rescate.

49:8 (Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se hará jamás;)

49:9 Que viva adelante para siempre, y nunca vea la sepultura.

49:10 Pues se ve que mueren los sabios, así como el insensato y el necio perecen, y dejan á otros sus riquezas.

49:11 En su interior tienen que sus casas serán eternas, y sus habitaciones para generación y generación: llamaron sus tierras de sus nombres.

49:12 Mas el hombre no permanecerá en honra: es semejante á las bestias que perecen.

49:13 Este su camino es su locura: con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)

49:14 Como rebaños serán puestos en la sepultura; la muerte se cebará en ellos; y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana: y se consumirá su bien parecer en el sepulcro de su morada.

49:15 Empero Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando me tomará. (Selah.)

49:16 No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa;

49:17 Porque en muriendo no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria.

49:18 Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: y tú serás loado cuando bien te tratares.

49:19 Entrará á la generación de sus padres: no verán luz para siempre.

49:20 El hombre en honra que no entiende, semejante es á las bestias que perecen.

50:1 Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

50:2 De Sión, perfección de hermosura, ha Dios resplandecido.

50:3 Vendrá nuestro Dios, y no callará: fuego consumirá delante de él, y en derredor suyo habrá tempestad grande.

50:4 Convocará á los cielos de arriba, y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

50:5 Juntadme mis santos; los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

50:6 Y denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es el juez. (Selah.)

50:7 Oye, pueblo mío, y hablaré: escucha, Israel, y testificaré contra ti: yo soy Dios, el Dios tuyo.

50:8 No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

50:9 No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.

50:10 Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.

50:11 Conozco todas las aves de los montes, y en mi poder están las fieras del campo.

50:12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: porque mío es el mundo y su plenitud.

50:13 ¿Tengo de comer yo carne de toros, ó de beber sangre de machos cabríos?

50:14 Sacrifica á Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo.

50:15 E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás.

50:16 Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca,

50:17 Pues que tú aborreces el castigo, y echas á tu espalda mis palabras?

50:18 Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte.

50:19 Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño.

50:20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia.

50:21 Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

50:22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; no sea que arrebate, sin que nadie libre.

50:23 El que sacrifica alabanza me honrará: y al que ordenare su camino, le mostraré la salud de Dios.

Texto: Reina-Valera (1909).