Día 17 de 30
Sal 79:1–82:8 · unos 4 min
79:1 Salmo de Asaph. OH Dios, vinieron las gentes á tu heredad; el templo de tu santidad han contaminado; pusieron á Jerusalem en montones.
79:2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida á las aves de los cielos; la carne de tus santos á las bestias de la tierra.
79:3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; y no hubo quien los enterrase.
79:4 Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.
79:5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿has de estar airado para siempre? ¿arderá como fuego tu celo?
79:6 Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
79:7 Porque han consumido á Jacob, y su morada han asolado.
79:8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.
79:9 Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: y líbranos, y aplácate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
79:10 Porque dirán las gentes: ¿Dónde está su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, que fué derramada.
79:11 Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: conforme á la grandeza de tu brazo preserva á los sentenciados á muerte.
79:12 Y torna á nuestros vecinos en su seno siete tantos de su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.
79:13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, te alabaremos para siempre: por generación y generación cantaremos tus alabanzas.
80:1 Al Músico principal: sobre Sosannim Eduth: Salmo de Asaph. OH Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas como á ovejas á José, que estás entre querubines, resplandece.
80:2 Despierta tu valentía delante de Ephraim, y de Benjamín, y de Manasés, y ven á salvarnos.
80:3 Oh Dios, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:4 Jehová, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo?
80:5 Dísteles á comer pan de lágrimas, y dísteles á beber lágrimas en gran abundancia.
80:6 Pusístenos por contienda á nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan entre sí.
80:7 Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
80:8 Hiciste venir una vid de Egipto: echaste las gentes, y plantástela.
80:9 Limpiaste sitio delante de ella, é hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
80:10 Los montes fueron cubiertos de su sombra; y sus sarmientos como cedros de Dios.
80:11 Extendió sus vástagos hasta la mar, y hasta el río sus mugrones.
80:12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino?
80:13 Estropeóla el puerco montés, y pacióla la bestia del campo.
80:14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
80:15 Y la planta que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti corroboraste.
80:16 Quemada á fuego está, asolada: perezcan por la reprensión de tu rostro.
80:17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.
80:18 Así no nos volveremos de ti: vida nos darás, é invocaremos tu nombre.
80:19 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
81:1 Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de Asaph. CANTAD á Dios, fortaleza nuestra: al Dios de Jacob celebrad con júbilo.
81:2 Tomad la canción, y tañed el adufe, el arpa deliciosa con el salterio.
81:3 Tocad la trompeta en la nueva luna, en el día señalado, en el día de nuestra solemnidad.
81:4 Porque estatuto es de Israel, ordenanza del Dios de Jacob.
81:5 Por testimonio en José lo ha constituído, cuando salió por la tierra de Egipto; donde oí lenguaje que no entendía.
81:6 Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos se quitaron de vasijas de barro.
81:7 En la calamidad clamaste, y yo te libré: te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)
81:8 Oye, pueblo mío, y te protestaré. Israel, si me oyeres,
81:9 No habrá en ti dios ajeno, ni te encorvarás á dios extraño.
81:10 Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: ensancha tu boca, y henchirla he.
81:11 Mas mi pueblo no oyó mi voz, é Israel no me quiso á mí.
81:12 Dejélos por tanto á la dureza de su corazón: caminaron en sus consejos.
81:13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera Israel andado!
81:14 En una nada habría yo derribado sus enemigos, y vuelto mi mano sobre sus adversarios.
81:15 Los aborrecedores de Jehová se le hubieran sometido; y el tiempo de ellos fuera para siempre.
81:16 Y Dios lo hubiera mantenido de grosura de trigo: y de miel de la piedra te hubiera saciado.
82:1 Salmo de Asaph. DIOS está en la reunión de los dioses; en medio de los dioses juzga.
82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)
82:3 Defended al pobre y al huérfano: haced justicia al afligido y al menesteroso.
82:4 Librad al afligido y al necesitado: libradlo de mano de los impíos.
82:5 No saben, no entienden, andan en tinieblas: vacilan todos los cimientos de la tierra.
82:6 Yo dije: Vosotros sois dioses, é hijos todos vosotros del Altísimo.
82:7 Empero como hombres moriréis, y caeréis como cualquiera de los tiranos.
82:8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las gentes.
Texto: Reina-Valera (1909).