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Día 27 de 30

Sal 120:1–130:8 · unos 5 min

Sal 120:1–130:8

120:1 Cántico gradual. A JEHOVÁ llamé estando en angustia, y él me respondió.

120:2 Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, de la lengua fraudulenta.

120:3 ¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, oh lengua engañosa?

120:4 Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro.

120:5 ¡Ay de mí, que peregrino en Mesech, y habito entre las tiendas de Kedar!

120:6 Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz.

120:7 Yo soy pacífico: mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.

121:1 Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro.

121:2 Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

121:3 No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.

121:4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.

121:5 Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.

121:6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.

121:7 Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.

121:8 Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.

122:1 Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

122:2 Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;

122:3 Jerusalem, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí.

122:4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado á Israel, para alabar el nombre de Jehová.

122:5 Porque allá están las sillas del juicio, las sillas de la casa de David.

122:6 Pedid la paz de Jerusalem: sean prosperados los que te aman.

122:7 Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.

122:8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.

122:9 A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, buscaré bien para ti.

123:1 Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, alcé mis ojos.

123:2 He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.

123:3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hartos de menosprecio.

123:4 Muy harta está nuestra alma del escarnio de los holgados, y del menosprecio de los soberbios.

124:1 Cántico gradual: de David. A NO haber estado Jehová por nosotros, diga ahora Israel;

124:2 A no haber estado Jehová por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

124:3 Vivos nos habrían entonces tragado, cuando se encendió su furor en nosotros.

124:4 Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:

124:5 Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.

124:6 Bendito Jehová, que no nos dió por presa á sus dientes.

124:7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: quebróse el lazo, y escapamos nosotros.

124:8 Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, que hizo el cielo y la tierra.

125:1 Cántico gradual. LOS que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no deslizará: estará para siempre.

125:2 Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, así Jehová alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.

125:3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.

125:4 Haz bien, oh Jehová, á los buenos, y á los que son rectos en sus corazones.

125:5 Mas á los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: y paz sea sobre Israel.

126:1 Cántico gradual. CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan.

126:2 Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

126:3 Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres.

126:4 Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová, como los arroyos en el austro.

126:5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

126:6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

127:1 Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.

127:2 Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño.

127:3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.

127:4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.

127:5 Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

128:1 Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos.

128:2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.

128:3 Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

128:4 He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová.

128:5 Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

128:6 Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.

129:1 Cántico gradual. MUCHO me han angustiado desde mi juventud, puede decir ahora Israel;

129:2 Mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí.

129:3 Sobre mis espaldas araron los aradores: hicieron largos surcos.

129:4 Jehová es justo; cortó las coyundas de los impíos.

129:5 Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen á Sión.

129:6 Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca:

129:7 De la cual no hinchió segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas.

129:8 Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Jehová.

130:1 Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.

130:2 Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica.

130:3 JAH, si mirares á los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?

130:4 Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido.

130:5 Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.

130:6 Mi alma espera á Jehová más que los centinelas á la mañana, más que los vigilantes á la mañana.

130:7 Espere Israel á Jehová; porque en Jehová hay misericordia, y abundante redención con él.

130:8 Y él redimirá á Israel de todos sus pecados.

Texto: Reina-Valera (1909).