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Día 28 de 30

Sal 131:1–138:8 · unos 6 min

Sal 131:1–138:8

131:1 Cántico gradual: de David. JEHOVÁ, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas para mí demasiado sublimes.

131:2 En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.

131:3 Espera, oh Israel, en Jehová desde ahora y para siempre.

132:1 Cántico gradual. ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, y de toda su aflicción;

132:2 Que juró él á Jehová, prometió al Fuerte de Jacob:

132:3 No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

132:4 No daré sueño á mis ojos, ni á mis párpados adormecimiento,

132:5 Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el Fuerte de Jacob.

132:6 He aquí, en Ephrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque.

132:7 Entraremos en sus tiendas; encorvarnos hemos al estrado de sus pies.

132:8 Levántate, oh Jehová, á tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.

132:9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos.

132:10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.

132:11 En verdad juró Jehová á David, no se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

132:12 Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

132:13 Porque Jehová ha elegido á Sión; deseóla por habitación para sí.

132:14 Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he deseado.

132:15 A su mantenimiento daré bendición: sus pobres saciaré de pan.

132:16 Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, y sus santos darán voces de júbilo.

132:17 Allí haré reverdecer el cuerno de David: he prevenido lámpara á mi ungido.

132:18 A sus enemigos vestiré de confusión: mas sobre él florecerá su corona.

133:1 Cántico gradual: de David. ¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!

133:2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

133:3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

134:1 Cántico gradual. MIRAD, bendecid á Jehová, vosotros todos los siervos de Jehová, los que en la casa de Jehová estáis por las noches.

134:2 Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid á Jehová.

134:3 Bendígate Jehová desde Sión, el cual ha hecho los cielos y la tierra.

135:1 Aleluya. ALABAD el nombre de Jehová; alabad le, siervos de Jehová;

135:2 Los que estáis en la casa de Jehová, en los atrios de la casa de nuestro Dios.

135:3 Alabad á JAH, porque es bueno Jehová: cantad salmos á su nombre, porque es suave.

135:4 Porque JAH ha escogido á Jacob para sí, á Israel por posesión suya.

135:5 Porque yo se que Jehová es grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.

135:6 Todo lo que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos.

135:7 El hace subir las nubes del cabo de la tierra; él hizo los relámpagos para la lluvia; él saca los vientos de sus tesoros.

135:8 El es el que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.

135:9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón, y sobre todos sus siervos.

135:10 El que hirió muchas gentes, y mató reyes poderosos:

135:11 A Sehón rey Amorrheo, y á Og rey de Basán, y á todos los reinos de Canaán.

135:12 Y dió la tierra de ellos en heredad, en heredad á Israel su pueblo.

135:13 Oh Jehová, eterno es tu nombre; tu memoria, oh Jehová para generación y generación.

135:14 Porque juzgará Jehová su pueblo, y arrepentiráse sobre sus siervos.

135:15 Los ídolos de las gentes son plata y oro, obra de manos de hombres.

135:16 Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;

135:17 Tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas.

135:18 Como ellos son los que los hacen; todos los que en ellos confían.

135:19 Casa de Israel, bendecid á Jehová: casa de Aarón, bendecid á Jehová:

135:20 Casa de Leví, bendecid á Jehová: los que teméis á Jehová, bendecid á Jehová.

135:21 Bendito de Sión Jehová, que mora en Jerusalem. Aleluya.

136:1 ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

136:2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.

136:3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.

136:4 Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.

136:5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.

136:6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia;

136:7 Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia;

136:8 El sol para que dominase en el día, porque para siempre es su misericordia;

136:9 La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.

136:10 Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia.

136:11 Al que sacó á Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;

136:12 Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.

136:13 Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre es su misericordia;

136:14 E hizo pasar á Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia;

136:15 Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre es su misericordia.

136:16 Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.

136:17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;

136:18 Y mató reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;

136:19 A Sehón rey Amorrheo, porque para siempre es su misericordia;

136:20 Y á Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;

136:21 Y dió la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;

136:22 En heredad á Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia.

136:23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;

136:24 Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.

136:25 El da mantenimiento á toda carne, porque para siempre es su misericordia.

136:26 Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre es su misericordia.

137:1 JUNTO á los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión.

137:2 Sobre los sauces en medio de ella colgamos nuestras arpas.

137:3 Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:

137:4 Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños?

137:5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, mi diestra sea olvidada.

137:6 Mi lengua se pegue á mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare á Jerusalem como preferente asunto de mi alegría.

137:7 Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.

137:8 Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.

137:9 Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras.

138:1 Salmo de David. ALABARTE he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos.

138:2 Encorvaréme al templo de tu santuario, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.

138:3 En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma.

138:4 Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando habrán oído los dichos de tu boca.

138:5 Y cantarán de los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande.

138:6 Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos.

138:7 Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra.

138:8 Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

Texto: Reina-Valera (1909).