Día 167 de 365
2 S 23:1–39, Hch 1:12–26, Sal 72:1–20
Antiguo Testamento
1 ESTAS son las postreras palabras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fué levantado alto, el ungido del Dios de Jacob, el suave en cánticos de Israel:
2 El espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha sido en mi lengua.
3 El Dios de Israel ha dicho, hablóme el Fuerte de Israel: El señoreador de los hombres será justo, señoreador en temor de Dios.
4 Será como la luz de la mañana cuando sale el sol, de la mañana sin nubes; cuando la hierba de la tierra brota por medio del resplandor después de la lluvia.
5 No así mi casa para con Dios: sin embargo él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado; bien que toda esta mi salud, y todo mi deseo no lo haga él florecer todavía.
6 Mas los de Belial serán todos ellos como espinas arrancadas, las cuales nadie toma con la mano;
7 Sino que el que quiere tocar en ellas, ármase de hierro y de asta de lanza, y son quemadas en su lugar.
8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: El Tachmonita, que se sentaba en cátedra, principal de los capitanes: era éste Adino el Eznita, que mató en una ocasión sobre ochocientos hombres.
9 Después de éste, Eleazar, hijo de Dodo de Ahohi, fué de los tres valientes que estaban con David, cuando desafiaron á los Filisteos que se habían juntado allí á la batalla, y subieron los de Israel.
10 Este, levantándose, hirió á los Filisteos hasta que su mano se cansó, y quedósele contraída á la espada. Aquel día Jehová hizo gran salud: y volvióse el pueblo en pos de él solamente á tomar el despojo.
11 Después de éste fué Samma, hijo de Age Araita: que habiéndose juntado los Filisteos en una aldea, había allí una suerte de tierra llena de lentejas, y el pueblo había huído delante de los Filisteos:
12 El entonces se paró en medio de la suerte de tierra, y defendióla, é hirió á los Filisteos; y Jehová hizo una gran salud.
13 Y tres de los treinta principales descendieron y vinieron en tiempo de la siega á David á la cueva de Adullam: y el campo de los Filisteos estaba en el valle de Raphaim.
14 David entonces estaba en la fortaleza, y la guarnición de los Filisteos estaba en Beth-lehem.
15 Y David tuvo deseo, y dijo: ¡Quién me diera á beber del agua de la cisterna de Beth-lehem, que está á la puerta!
16 Entonces los tres valientes rompieron por el campo de los Filisteos, y sacaron agua de la cisterna de Beth-lehem, que estaba á la puerta; y tomaron, y trajéronla á David: mas él no la quiso beber, sino derramóla á Jehová, diciendo:
17 Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿ He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
18 Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fué el principal de los tres; el cual alzó su lanza contra trescientos, que mató; y tuvo nombre entre los tres.
19 El era el más aventajado de los tres, y el primero de ellos; mas no llegó á los tres primeros.
20 Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en hechos, de Cabseel. Este hirió dos leones de Moab: y él mismo descendió, é hirió un león en medio de un foso en el tiempo de la nieve:
21 También hirió él á un Egipcio, hombre de grande estatura: y tenía el Egipcio una lanza en su mano; mas descendió á él con un palo, y arrebató al Egipcio la lanza de la mano, y matólo con su propia lanza.
22 Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y tuvo nombre entre los tres valientes.
23 De los treinta fué el más aventajado; pero no llegó á los tres primeros. Y púsolo David en su consejo.
24 Asael hermano de Joab fué de los treinta; Elhaanan hijo de Dodo de Beth-lehem;
25 Samma de Harodi, Elica de Harodi;
26 Heles de Palti, Hira, hijo de Jecces, de Tecoa;
27 Abiezer de Anathoth, Mebunnai de Husa;
28 Selmo de Hahoh, Maharai de Netophath;
29 Helec hijo de Baana de Netophath, Ittai hijo de Ribai de Gabaa de los hijos de Benjamín;
30 Benaía Pirathonita, Hiddai del arroyo de Gaas;
31 Abi-albon de Arbath, Asmaveth de Barhum;
32 Elihaba de Saalbón, Jonathán de los hijos de Jassén;
33 Samma de Arar, Ahiam hijo de Sarar de Arar.
34 Elipheleth hijo de Asbai hijo de Maachâti; Eliam hijo de Achîtophel de Gelón;
35 Hesrai del Carmelo, Pharai de Arbi;
36 Igheal hijo de Nathán de Soba, Bani de Gadi;
37 Selec de Ammón, Naharai de Beeroth, escudero de Joab hijo de Sarvia;
38 Ira de Ithri, Gareb de Ithri;
39 Uría Hetheo. Entre todos treinta y siete.
Nuevo Testamento
12 Entonces se volvieron á Jerusalem del monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalem camino de un sábado.
13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, y Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón Zelotes, y Judas hermano de Jacobo.
14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
15 Y en aquellos días, Pedro, levantándose en medio de los hermanos, dijo (y era la compañía junta como de ciento y veinte en número):
16 Varones hermanos, convino que se cumpliese la Escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fué guía de los que prendieron á Jesús;
17 El cuál era contado con nosotros, y tenía suerte en este ministerio.
18 Este, pues, adquirió un campo del salario de su iniquidad, y colgándose, reventó por medio, y todas sus entrañas se derramaron.
19 Y fué notorio á todos los moradores de Jerusalem; de tal manera que aquel campo es llamado en su propia lengua, Acéldama, que es, Campo de sangre.
20 Porque está escrito en el libro de los salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella; y: Tome otro su obispado.
21 Conviene, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros,
22 Comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día que fué recibido arriba de entre nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrección.
23 Y señalaron á dos: á José, llamado Barsabas, que tenía por sobrenombre Justo, y á Matías.
24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál escoges de estos dos,
25 Para que tome el oficio de este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas por transgresión, para irse á su lugar.
26 Y les echaron suertes, y cayó la suerte sobre Matías; y fué contado con los once apóstoles.
Salmo
1 Para Salomón. OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.
2 El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio.
3 Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.
4 Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.
5 Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones.
6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.
7 Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
8 Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.
9 Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra.
10 Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.
11 Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes.
12 Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.
13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.
14 De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.
15 Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.
16 Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
17 Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado.
18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas.
19 Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.
20 Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
Texto: Reina-Valera (1909).