Día 249 de 365
Est 3:1–15, Ro 10:1–21, Sal 106:1–48
Antiguo Testamento
1 DESPUÉS de estas cosas, el rey Assuero engrandeció á Amán hijo de Amadatha Agageo, y ensalzólo, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él.
2 Y todos los siervos del rey que estaban á la puerta del rey, se arrodillaban é inclinaban á Amán, porque así se lo había mandado el rey; pero Mardochêo, ni se arrodillaba ni se humillaba.
3 Y los siervos del rey que estaban á la puerta, dijeron á Mardochêo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey?
4 Y aconteció que, hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, denunciáronlo á Amán, por ver si las palabras de Mardochêo se mantendrían; porque ya él les había declarado que era Judío.
5 Y vió Amán que Mardochêo ni se arrodillaba ni se humillaba delante de él; y llenóse de ira.
6 Mas tuvo en poco meter mano en solo Mardochêo; que ya le habían declarado el pueblo de Mardochêo: y procuró Amán destruir á todos los Judíos que había en el reino de Assuero, al pueblo de Mardochêo.
7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Assuero, fué echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, de día en día y de mes en mes; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.
8 Y dijo Amán al rey Assuero: Hay un pueblo esparcido y dividido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no observan las leyes del rey; y al rey no viene provecho de dejarlos.
9 Si place al rey, escríbase que sean destruídos; y yo pesaré diez mil talentos de plata en manos de los que manejan la hacienda, para que sean traídos á los tesoros del rey.
10 Entonces el rey quitó su anillo de su mano, y diólo á Amán hijo de Amadatha Agageo, enemigo de los Judíos,
11 Y díjole: La plata propuesta sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere.
12 Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero, á trece del mismo, y fué escrito conforme á todo lo que mandó Amán, á los príncipes del rey, y á los capitanes que estaban sobre cada provincia, y á los príncipes de cada pueblo, á cada provincia según su escritura, y á cada pueblo según su lengua: en nombre del rey Assuero fué escrito, y signado con el anillo del rey.
13 Y fueron enviadas letras por mano de los correos á todas las provincias del rey, para destruir, y matar, y exterminar á todos los Judíos, desde el niño hasta el viejo, niños y mujeres en un día, en el trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y para apoderarse de su despojo.
14 La copia del escrito que se diese por mandamiento en cada provincia, fué publicada á todos los pueblos, á fin de que estuviesen apercibidos para aquel día.
15 Y salieron los correos de priesa por mandato del rey, y el edicto fué dado en Susán capital del reino. Y el rey y Amán estaban sentados á beber, y la ciudad de Susán estaba conmovida.
Nuevo Testamento
1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazón y mi oración á Dios sobre Israel, es para salud.
2 Porque yo les doy testimonio que tienen celo de Dios, mas no conforme á ciencia.
3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.
4 Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia á todo aquel que cree.
5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley: Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.
6 Mas la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo:)
7 O, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.)
8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos:
9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10 Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud.
11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan:
13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
14 ¿Cómo, pues invocarán á aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán á aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique?
15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!
16 Mas no todos obedecen al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído á nuestro anuncio?
17 Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.
18 Mas digo: ¿No han oído? Antes bien, por toda la tierra ha salido la fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.
19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré á celos con gente que no es mía; con gente insensata os provocaré á ira.
20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me buscaban; manifestéme á los que no preguntaban por mí.
21 Mas acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos á un pueblo rebelde y contradictor.
Salmo
1 ALELUYA. Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
2 ¿Quién expresará las valentías de Jehová? ¿ quién contará sus alabanzas?
3 Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.
4 Acuérdate de mí, oh Jehová, según tu benevolencia para con tu pueblo: visítame con tu salud;
5 Para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
6 Pecamos con nuestros padres, hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.
8 Salvólos empero por amor de su nombre, para hacer notoria su fortaleza.
9 Y reprendió al mar Bermejo, y secólo; é hízoles ir por el abismo, como por un desierto.
10 Y salvólos de mano del enemigo, y rescatólos de mano del adversario.
11 Y cubrieron las aguas á sus enemigos: no quedó uno de ellos.
12 Entonces creyeron á sus palabras, y cantaron su alabanza.
13 Apresuráronse, olvidáronse de sus obras; no esperaron en su consejo.
14 Y desearon con ansia en el desierto; y tentaron á Dios en la soledad.
15 Y él les dió lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas.
16 Tomaron después celo contra Moisés en el campo, y contra Aarón el santo de Jehová.
17 Abrióse la tierra, y tragó á Dathán, y cubrió la compañía de Abiram.
18 Y encendióse el fuego en su junta; la llama quemó los impíos.
19 Hicieron becerro en Horeb, y encorváronse á un vaciadizo.
20 Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
21 Olvidaron al Dios de su salud, que había hecho grandezas en Egipto;
22 Maravillas en la tierra de Châm, cosas formidables sobre el mar Bermejo.
23 Y trató de destruirlos, á no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, á fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
24 Empero aborrecieron la tierra deseable: no creyeron á su palabra;
25 Antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz de Jehová.
26 Por lo que alzó su mano á ellos, en orden á postrarlos en el desierto,
27 Y humillar su simiente entre las gentes, y esparcirlos por las tierras.
28 Allegáronse asimismo á Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos.
29 Y ensañaron á Dios con sus obras, y desarrollóse la mortandad en ellos.
30 Entonces se levantó Phinees, é hizo juicio; y se detuvo la plaga.
31 Y fuéle contado á justicia de generación en generación para siempre.
32 También le irritaron en las aguas de Meriba: é hizo mal á Moisés por causa de ellos;
33 Porque hicieron se rebelase su espíritu, como lo expresó con sus labios.
34 No destruyeron los pueblos que Jehová les dijo;
35 Antes se mezclaron con las gentes, y aprendieron sus obras,
36 Y sirvieron á sus ídolos; los cuales les fueron por ruina.
37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas á los demonios;
38 Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron á los ídolos de Canaán: y la tierra fué contaminada con sangre.
39 Contamináronse así con sus obras, y fornicaron con sus hechos.
40 Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su heredad:
41 Y entrególos en poder de las gentes, y enseñoreáronse de ellos los que los aborrecían.
42 Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.
43 Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron á su consejo, y fueron humillados por su maldad.
44 El con todo, miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor:
45 Y acordábase de su pacto con ellos, y arrepentíase conforme á la muchedumbre de sus miseraciones.
46 Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.
47 Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y júntanos de entre las gentes, para que loemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
48 Bendito Jehová Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo: y diga todo el pueblo, Amén. Aleluya.
Texto: Reina-Valera (1909).