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Oraciones de la Escritura

«Помяни меня, Господи, когда приидешь во Царствие Твоё»Lc 23:42–43

Молитва разбойника на кресте и ответ Христа.

Lc 23:42–43

42 Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino.

43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Господь — Пастырь мойSal 23

Утешение в скорби.

Sal 23

1 Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Ныне отпущаеши (Песнь Симеона)Lc 2:29–32

Читается на вечерне и при расставании с жизнью.

Lc 2:29–32

29 Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz;

30 Porque han visto mis ojos tu salvación,

31 La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

32 Luz para ser revelada á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

В руки Твои предаю дух мойSal 31:1–5

Слова Христа на кресте (Лк 23:46).

Sal 31:1–5

1 Al Músico principal: Salmo de David. EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre: líbrame en tu justicia.

2 Inclina á mí tu oído, líbrame presto; séme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.

3 Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.

4 Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.

5 En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

«Господи Иисусе! приими дух мой»Hch 7:59–60

Молитва Стефана.

Hch 7:59–60

59 Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

60 Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

Lo que dice la Escritura

Lc 23:43–43

43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Lc 23:46–46

46 Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.

Salmos

Sal 31:5–5

Sal 31:5–5

5 En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

Sal 23

Sal 23

1 Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Sal 39

Sal 39

1 Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David. YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí.

2 Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor.

3 Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:

4 Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.

5 He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)

6 Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.

7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.

8 Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato.

9 Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.

10 Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.

11 Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)

12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.

13 Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.