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Брак и семья

о супругах, о мире в семье, о вдовах и сиротах

Por ahora solo en ruso

Oraciones de la Escritura

Благословение АаронаNm 6:25–27

Родители благословляют детей. Общее для христиан и иудеев.

Nm 6:25–27

25 Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia:

26 Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.

27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.

Молитва Товии в брачную ночьTb 8:5–8

Древнейшая молитва новобрачных, второканон.

Tb 8:5–8

Este libro o capítulo no está en la Biblia española que usamos (Reina-Valera), por eso se muestra el texto sinodal ruso.

5 И начал Товия говорить: благословен Ты, Боже отцов наших, и благословенно имя Твое святое и славное вовеки! Да благословляют Тебя небеса и все творения Твои!

6 Ты сотворил Адама и дал ему помощницею Еву, подпорою - жену его. От них произошел род человеческий. Ты сказал: нехорошо быть человеку одному, сотворим помощника, подобного ему.

7 И ныне, Господи, я беру сию сестру мою не для удовлетворения похоти, но поистине как жену: благоволи же помиловать меня и дай мне состариться с нею!

8 И она сказала с ним: аминь.

Любовь долготерпит1 Co 13:4–8

О любви.

1 Co 13:4–8

4 La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha;

5 No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;

6 No se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad;

7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8 La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada;

Жена твоя — как плодовитая лозаSal 128

О семье и детях.

Sal 128

1 Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos.

2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.

3 Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

4 He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová.

5 Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

6 Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.

Не хорошо быть человеку одномуGn 2:18–24

Основа брака.

Gn 2:18–24

18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haréle ayuda idónea para él.

19 Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trájolas á Adam, para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adam llamó á los animales vivientes, ese es su nombre.

20 Y puso Adam nombres á toda bestia y ave de los cielos y á todo animal del campo: mas para Adam no halló ayuda que estuviese idónea para él.

21 Y Jehová Dios hizo caer sueño sobre Adam, y se quedó dormido: entonces tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar;

22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre.

23 Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: ésta será llamada Varona, porque del varón fué tomada.

24 Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

«Куда ты пойдёшь, пойду и я»Rt 1:16–17

Слова верности.

Rt 1:16–17

16 Y Ruth respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada: así me haga Jehová, y así me dé, que sólo la muerte hará separación entre mí y ti.

Как хорошо жить братьям вместеSal 133

О единстве.

Sal 133

1 Cántico gradual: de David. ¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.

Подчиняйтесь друг другу в страхе БожиемEf 5:21–33

Ef 5:21–33

21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.

22 Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

24 Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

25 Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,

27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.

32 Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia.

33 Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.

Lo que dice la Escritura

Gn 2:24–24

24 Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

Ef 5

1 SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:

2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.

3 Pero fornicación y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene á santos;

4 Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.

5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, ó inmundo, ó avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

7 No seáis pues aparceros con ellos;

8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz,

9 (Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad;)

10 Aprobando lo que es agradable al Señor.

11 Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino antes bien redargüidlas.

12 Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.

13 Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es.

14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

15 Mirad, pues, cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios;

16 Redimiendo el tiempo, porque los días son malos.

17 Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

18 Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;

19 Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

20 Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:

21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.

22 Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.

24 Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

25 Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,

27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

28 Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

29 Porque ninguno aborreció jamás á su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo á la iglesia;

30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.

32 Este misterio grande es: mas yo digo esto con respecto á Cristo y á la iglesia.

33 Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.

Pr 31

1 PALABRAS del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.

2 ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos?

3 No des á las mujeres tu fuerza, ni tus caminos á lo que es para destruir los reyes.

4 No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la cerveza.

5 No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos.

6 Dad la cerveza al desfallecido, y el vino á los de amargo ánimo:

7 Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no más se acuerden.

8 Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte.

9 Abre tu boca, juzga justicia, y el derecho del pobre y del menesteroso.

10 Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.

11 El corazón de su marido está en ella confiado, y no tendrá necesidad de despojo.

12 Darále ella bien y no mal, todos los días de su vida.

13 Buscó lana y lino, y con voluntad labró de sus manos.

14 Fué como navío de mercader: trae su pan de lejos.

15 Levantóse aun de noche, y dió comida á su familia, y ración á sus criadas.

16 Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos.

17 Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos.

18 Gustó que era buena su granjería: su candela no se apagó de noche.

19 Aplicó sus manos al huso, y sus manos tomaron la rueca.

20 Alargó su mano al pobre, y extendió sus manos al menesteroso.

21 No tendrá temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

22 Ella se hizo tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.

23 Conocido es su marido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

24 Hizo telas, y vendió; y dió cintas al mercader.

25 Fortaleza y honor son su vestidura; y en el día postrero reirá.

26 Abrió su boca con sabiduría: y la ley de clemencia está en su lengua.

27 Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

28 Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó.

29 Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú las sobrepujaste á todas.

30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.

31 Dadle el fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

Salmos

Sal 127

Sal 127

1 Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda.

2 Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, el comer pan de dolores: pues que á su amado dará Dios el sueño.

3 He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.

4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.

5 Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Sal 128

Sal 128

1 Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, que anda en sus caminos.

2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.

3 Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

4 He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová.

5 Bendígate Jehová desde Sión, y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

6 Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.

Sal 133

Sal 133

1 Cántico gradual: de David. ¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!

2 Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

3 Como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión: porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.