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Día 19 de 40

Evangelio de Marcos: Mc 7:24–8:10

1Detenerse

«Habla, Jehová, que tu siervo oye.»

1 S 3:9. O simplemente guarda silencio unos segundos antes de leer.

2Leer

7:24 Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse.

7:25 Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó á sus pies.

7:26 Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.

7:27 Mas Jesús le dijo: Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo á los perrillos.

7:28 Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.

7:29 Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.

7:30 Y como fué á su casa, halló que el demonio había salido, y á la hija echada sobre la cama.

7:31 Y volviendo á salir de los términos de Tiro, vino por Sidón á la mar de Galilea, por mitad de los términos de Decápolis.

7:32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

7:33 Y tomándole aparte de la gente, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua;

7:34 Y mirando al cielo, gimió, y le dijo: Ephphatha: que es decir: Sé abierto.

7:35 Y luego fueron abiertos sus oídos, y fué desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

7:36 Y les mandó que no lo dijesen á nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.

7:37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á los sordos oir, y á los mudos hablar.

8:1 EN aquellos días, como hubo gran gentío, y no tenían qué comer, Jesús llamó á sus discípulos, y les dijo:

8:2 Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer:

8:3 Y si los enviare en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos.

8:4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?

8:5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

8:6 Entonces mandó á la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, partió, y dió á sus discípulos que los pusiesen delante: y los pusieron delante á la multitud.

8:7 Tenían también unos pocos pececillos: y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante.

8:8 Y comieron, y se hartaron: y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas.

8:9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.

8:10 Y luego entrando en el barco con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanutha.

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Y el salmo del día: Sal 4

1 Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. RESPÓNDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración.

2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)

3 Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare.

4 Temblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)

5 Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová.

6 Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

7 Tú diste alegría en mi corazón, más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.

8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.

3Comprender

Una pregunta para hoy.

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4Responder

El Padrenuestro · Mt 6:9–13

9 Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10 Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

11 Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Después con tus propias palabras, siguiendo cuatro palabras:

  • Gracias
  • Perdón
  • Te pido por otros
  • Te pido por mí

5Llevar consigo

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Texto: Reina-Valera (1909).