Día 30 de 90
Lc 20:1–21:38 · unos 7 min
20:1 Y ACONTECIÓ un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;
20:2 Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?
20:3 Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:
20:4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres?
20:5 Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
20:6 Y si dijéremos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará: porque están ciertos que Juan era profeta.
20:7 Y respondieron que no sabían de dónde.
20:8 Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
20:9 Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo.
20:10 Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.
20:11 Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.
20:12 Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.
20:13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.
20:14 Mas los labradores, viéndole, pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero; venid, matémosle para que la heredad sea nuestra.
20:15 Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?
20:16 Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!
20:17 Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina?
20:18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.
20:19 Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola: mas temieron al pueblo.
20:20 Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente.
20:21 Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.
20:22 ¿Nos es lícito dar tributo á César, ó no?
20:23 Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?
20:24 Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.
20:25 Entonces les dijo: Pues dad á César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.
20:26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron.
20:27 Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,
20:28 Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.
20:29 Fueron, pues, siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.
20:30 Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.
20:31 Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole.
20:32 Y á la postre de todos murió también la mujer.
20:33 En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.
20:34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:
20:35 Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:
20:36 Porque no pueden ya más morir: porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurrección.
20:37 Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
20:38 Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.
20:39 Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.
20:40 Y no osaron más preguntarle algo.
20:41 Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
20:42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,
20:43 Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.
20:44 Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?
20:45 Y oyéndole todo el pueblo, dijo á sus discípulos:
20:46 Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
20:47 Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oración: éstos recibirán mayor condenación.
21:1 Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.
21:2 Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas.
21:3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos:
21:4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.
21:5 Y á unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:
21:6 Estas cosas que veis, días vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruída.
21:7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
21:8 El entonces dijo: Mirad, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy; y, El tiempo está cerca: por tanto, no vayáis en pos de ellos.
21:9 Empero cuando oyereis guerras y sediciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego será el fin.
21:10 Entonces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino;
21:11 Y habrá grandes terremotos, y en varios lugares hambres y pestilencias: y habrá espantos y grandes señales del cielo.
21:12 Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos á las sinagogas y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
21:13 Y os será para testimonio.
21:14 Poned pues en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder:
21:15 Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.
21:16 Mas seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán á algunos de vosotros.
21:17 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
21:18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.
21:19 En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
21:20 Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.
21:21 Entonces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.
21:22 Porque estos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
21:23 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apuro grande sobre la tierra é ira en este pueblo.
21:24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.
21:25 Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:
21:26 Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.
21:27 Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.
21:28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.
21:29 Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:
21:30 Cuando ya brotan, viéndolo, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca.
21:31 Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
21:32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo sea hecho.
21:33 El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán.
21:34 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.
21:35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
21:36 Velad pues, orando en todo tiempo, que seáis tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.
21:37 Y enseñaba de día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.
21:38 Y todo el pueblo venía á él por la mañana, para oirle en el templo.
Texto: Reina-Valera (1909).