Día 60 de 90
Ro 3:1–5:21 · unos 7 min
3:1 ¿QUÉ, pues, tiene más el Judío? ¿ó qué aprovecha la circuncisión?
3:2 Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Dios les ha sido confiada.
3:3 ¿Pues qué si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿la incredulidad de ellos habrá hecho vana la verdad de Dios?
3:4 En ninguna manera; antes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando de ti se juzgare.
3:5 Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)
3:6 En ninguna manera: de otra suerte ¿cómo juzgaría Dios el mundo?
3:7 Empero si la verdad de Dios por mi mentira creció á gloria suya, ¿por qué aun así yo soy juzgado como pecador?
3:8 ¿Y por qué no decir (como somos blasfemados, y como algunos dicen que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? la condenación de los cuales es justa.
3:9 ¿Qué pues? ¿Somos mejores que ellos? En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado.
3:10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
3:11 No hay quien entienda, no hay quien busque á Dios;
3:12 Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno:
3:13 Sepulcro abierto es su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente; veneno de áspides está debajo de sus labios;
3:14 Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura;
3:15 Sus pies son ligeros á derramar sangre;
3:16 Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;
3:17 Y camino de paz no conocieron:
3:18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
3:19 Empero sabemos que todo lo que la ley dice, á los que están en la ley lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete á Dios:
3:20 Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado.
3:21 Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas:
3:22 La justicia de Dios por la fe de Jesucristo, para todos los que creen en él; porque no hay diferencia;
3:23 Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios;
3:24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús;
3:25 Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento á haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
3:26 Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
3:27 ¿Dónde pues está la jactancia? Es excluída. ¿Por cuál ley? ¿de las obras? No; mas por la ley de la fe.
3:28 Así que, concluímos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley.
3:29 ¿Es Dios solamente Dios de los Judíos? ¿No es también Dios de los Gentiles? Cierto, también de los Gentiles.
3:30 Porque uno es Dios, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión.
3:31 ¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
4:1 ¿QUÉ, pues, diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne?
4:2 Que si Abraham fué justificado por la obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios.
4:3 Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuído á justicia.
4:4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.
4:5 Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia.
4:6 Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras,
4:7 Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.
4:8 Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado.
4:9 ¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión, ó también en la incircuncisión? porque decimos que á Abraham fué contada la fe por justicia.
4:10 ¿Cómo pues le fué contada? ¿en la circuncisión, ó en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.
4:11 Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también á ellos les sea contado por justicia;
4:12 Y padre de la circuncisión, no solamente á los que son de la circuncisión, mas también á los que siguen las pisadas de la fe que fué en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.
4:13 Porque no por la ley fué dada la promesa á Abraham ó á su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
4:14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana es la fe, y anulada es la promesa.
4:15 Porque la ley obra ira; porque donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
4:16 Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros,
4:17 (Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto) delante de Dios, al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.
4:18 El creyó en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que le había sido dicho: Así será tu simiente.
4:19 Y no se enflaqueció en la fe, ni consideró su cuerpo ya muerto (siendo ya de casi cien años), ni la matriz muerta de Sara;
4:20 Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en fe, dando gloria á Dios,
4:21 Plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo.
4:22 Por lo cual también le fué atribuído á justicia.
4:23 Y no solamente por él fué escrito que le haya sido imputado;
4:24 Sino también por nosotros, á quienes será imputado, esto es, á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesús Señor nuestro,
4:25 El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.
5:1 JUSTIFICADOS pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo:
5:2 Por el cual también tenemos entrada por la fe á esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
5:3 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
5:4 Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
5:5 Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.
5:6 Porque Cristo, cuando aun éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos.
5:7 Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno.
5:8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
5:9 Luego mucho más ahora, justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
5:11 Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación.
5:12 De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron.
5:13 Porque hasta la ley, el pecado estaba en el mundo; pero no se imputa pecado no habiendo ley.
5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun en los que no pecaron á la manera de la rebelión de Adam; el cual es figura del que había de venir.
5:15 Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios á los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo.
5:16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don: porque el juicio á la verdad vino de un pecado para condenación, mas la gracia vino de muchos delitos para justificación.
5:17 Porque, si por un delito reinó la muerte por uno, mucho más reinarán en vida por un Jesucristo los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia.
5:18 Así que, de la manera que por un delito vino la culpa á todos los hombres para condenación, así por una justicia vino la gracia á todos los hombres para justificación de vida.
5:19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituídos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituídos justos.
5:20 La ley empero entró para que el pecado creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia;
5:21 Para que, de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesucristo Señor nuestro.
Texto: Reina-Valera (1909).