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Día 13 de 30

Sal 63:1–67:7 · unos 4 min

Sal 63:1–67:7

63:1 Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;

63:2 Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.

63:3 Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.

63:4 Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos.

63:5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca,

63:6 Cuando me acordaré de ti en mi lecho, cuando meditaré de ti en las velas de la noche.

63:7 Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

63:8 Está mi alma apegada á ti: tu diestra me ha sostenido.

63:9 Mas los que para destrucción buscaron mi alma, caerán en los sitios bajos de la tierra.

63:10 Destruiránlos á filo de espada; serán porción de las zorras.

63:11 Empero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que por él jura: porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

64:1 Al Músico principal: Salmo de David. ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oración: guarda mi vida del miedo del enemigo.

64:2 Escóndeme del secreto consejo de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad:

64:3 Que amolaron su lengua como cuchillo, y armaron por su saeta palabra amarga;

64:4 Para asaetear á escondidas al íntegro: de improviso lo asaetean, y no temen.

64:5 Obstinados en su inicuo designio, tratan de esconder los lazos, y dicen: ¿Quién los ha de ver?

64:6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como el corazón, es profundo.

64:7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.

64:8 Y harán caer sobre sí sus mismas lenguas: se espantarán todos los que los vieren.

64:9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su hecho.

64:10 Alegraráse el justo en Jehová, y confiaráse en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.

65:1 Al Músico principal: Salmo: Cántico de David. A TI es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: y á ti se pagarán los votos.

65:2 Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne.

65:3 Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

65:4 Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.

65:5 Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.

65:6 Tú, el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía:

65:7 El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de las gentes.

65:8 Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

65:9 Visitas la tierra, y la riegas: en gran manera la enriqueces con el río de Dios, lleno de aguas: preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

65:10 Haces se empapen sus surcos, haces descender sus canales: ablándasla con lluvias, bendices sus renuevos.

65:11 Tú coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura.

65:12 Destilan sobre las estancias del desierto; y los collados se ciñen de alegría.

65:13 Vístense los llanos de manadas, y los valles se cubren de grano: dan voces de júbilo, y aun cantan.

66:1 Al Músico principal: Cántico: Salmo. ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:

66:2 Cantad la gloria de su nombre: poned gloria en su alabanza.

66:3 Decid á Dios: ¡Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.

66:4 Toda la tierra te adorará, y cantará á ti; cantarán á tu nombre. (Selah.)

66:5 Venid, y ved las obras de Dios, terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.

66:6 Volvió la mar en seco; por el río pasaron á pie; allí en él nos alegramos.

66:7 El se enseñorea con su fortaleza para siempre: sus ojos atalayan sobre las gentes: los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)

66:8 Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, y haced oir la voz de su alabanza.

66:9 El es el que puso nuestra alma en vida, y no permitió que nuestros pies resbalasen.

66:10 Porque tú nos probaste, oh Dios: ensayástenos como se afina la plata.

66:11 Nos metiste en la red; pusiste apretura en nuestros lomos.

66:12 Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; entramos en fuego y en aguas, y sacástenos á hartura.

66:13 Entraré en tu casa con holocaustos: te pagaré mis votos,

66:14 Que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando angustiado estaba.

66:15 Holocaustos de cebados te ofreceré, con perfume de carneros: sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)

66:16 Venid, oid todos los que teméis á Dios, y contaré lo que ha hecho á mi alma.

66:17 A él clamé con mi boca, y ensalzado fué con mi lengua.

66:18 Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, el Señor no me oyera.

66:19 Mas ciertamente me oyó Dios; antendió á la voz de mi súplica.

66:20 Bendito Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

67:1 Al Músico principal: en Neginoth: Salmo: Cántico. DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);

67:2 Para que sea conocido en la tierra tu camino, en todas las gentes tu salud.

67:3 Alábente los pueblos, oh Dios; alábente los pueblos todos.

67:4 Alégrense y gócense las gentes; porque juzgarás los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra. (Selah.)

67:5 Alábente los pueblos, oh Dios: todos los pueblos te alaben.

67:6 La tierra dará su fruto: nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

67:7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los fines de la tierra.

Texto: Reina-Valera (1909).