Día 4 de 30
Sal 19:1–22:31 · unos 5 min
19:1 Al Músico principal: Salmo de David. LOS cielos cuentan la gloria de Dios, y la expansión denuncia la obra de sus manos.
19:2 El un día emite palabra al otro día, y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
19:3 No hay dicho, ni palabras, ni es oída su voz.
19:4 Por toda la tierra salió su hilo, y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
19:5 Y él, como un novio que sale de su tálamo, alégrase cual gigante para correr el camino.
19:6 Del un cabo de los cielos es su salida, y su giro hasta la extremidad de ellos: y no hay quien se esconda de su calor.
19:7 La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.
19:8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos.
19:9 El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
19:10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
19:11 Tu siervo es además amonestado con ellos: en guardarlos hay grande galardón.
19:12 Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.
19:13 Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
19:14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío.
20:1 Al Músico principal: Salmo de David. OIGATE Jehová en el día de conflicto; defiéndate el nombre del Dios de Jacob.
20:2 Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sostenga.
20:3 Haga memoria de todos tus presentes, y reduzca á ceniza tu holocausto. (Selah.)
20:4 Déte conforme á tu corazón, y cumpla todo tu consejo.
20:5 Nosotros nos alegraremos por tu salud, y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios: cumpla Jehová todas tus peticiones.
20:6 Ahora echo de ver que Jehová guarda á su ungido: oirálo desde los cielos de su santidad, con la fuerza de la salvación de su diestra.
20:7 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
20:8 Ellos arrodillaron, y cayeron; mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
20:9 Salva, Jehová: que el Rey nos oiga el día que lo invocáremos.
21:1 Al Músico principal: Salmo de David. ALEGRARÁSE el rey en tu fortaleza, oh Jehová; y en tu salud se gozará mucho.
21:2 El deseo de su corazón le diste, y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
21:3 Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
21:4 Vida te demandó, y dístele largura de días por siglos y siglos.
21:5 Grande es su gloria en tu salud: honra y majestad has puesto sobre él.
21:6 Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro.
21:7 Por cuanto el rey confía en Jehová, y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.
21:8 Alcanzará tu mano á todos tus enemigos; tu diestra alcanzará á los que te aborrecen.
21:9 Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehová los deshará en su furor, y fuego los consumirá.
21:10 Su fruto destruirás de la tierra, y su simiente de entre los hijos de los hombres.
21:11 Porque trazaron el mal contra ti: fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán.
21:12 Pues tú los pondrás en fuga, cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
21:13 Ensálzate, oh Jehová, con tu fortaleza: cantaremos y alabaremos tu poderío.
22:1 Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar: Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿ por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
22:2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio.
22:3 Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
22:4 En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y tú los libraste.
22:5 Clamaron á ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron.
22:6 Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
22:7 Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
22:8 Remítese á Jehová, líbrelo; sálvele, puesto que en él se complacía.
22:9 Empero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
22:10 Sobre ti fuí echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
22:11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude.
22:12 Hanme rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado.
22:13 Abrieron sobre mí su boca, como león rapante y rugiente.
22:14 Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron: mi corazón fué como cera, desliéndose en medio de mis entrañas.
22:15 Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó á mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.
22:16 Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies.
22:17 Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, considéranme.
22:18 Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.
22:19 Mas tú, Jehová, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
22:20 Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi única.
22:21 Sálvame de la boca del león, y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
22:22 Anunciaré tu nombre á mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré.
22:23 Los que teméis á Jehová, alabadle; glorificadle, simiente toda de Jacob; y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
22:24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.
22:25 De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.
22:26 Comerán los pobres, y serán saciados: alabarán á Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre.
22:27 Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
22:28 Porque de Jehová es el reino; y él se enseñoreará de las gentes.
22:29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
22:30 La posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová.
22:31 Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
Texto: Reina-Valera (1909).