Día 5 de 30
Sal 23:1–28:9 · unos 6 min
23:1 Salmo de David. JEHOVÁ es mi pastor; nada me faltará.
23:2 En lugares de delicados pastos me hará yacer: junto á aguas de reposo me pastoreará.
23:3 Confortará mi alma; guiaráme por sendas de justicia por amor de su nombre.
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
23:5 Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
23:6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová moraré por largos días.
24:1 Salmo de David. DE Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.
24:2 Porque él la fundó sobre los mares, y afirmóla sobre los ríos.
24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad?
24:4 El limpio de manos, y puro de corazón: el que no ha elevado su alma á la vanidad, ni jurado con engaño.
24:5 El recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salud.
24:6 Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
24:7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
24:9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.
24:10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. (Selah.)
25:1 Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
25:2 Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.
25:3 Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas.
25:5 Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú eres el Dios de mi salud: en ti he esperado todo el día.
25:6 Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que son perpetuas.
25:7 De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.
25:8 Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
25:9 Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.
25:10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.
25:11 Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande.
25:12 ¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
25:13 Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.
25:14 El secreto de Jehová es para los que le temen; y á ellos hará conocer su alianza.
25:15 Mis ojos están siempre hacia Jehová; porque él sacará mis pies de la red.
25:16 Mírame, y ten misericordia de mí; porque estoy solo y afligido.
25:17 Las angustias de mi corazón se han aumentado: sácame de mis congojas.
25:18 Mira mi aflicción y mi trabajo: y perdona todos mis pecados.
25:19 Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio violento me aborrecen.
25:20 Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié.
25:21 Integridad y rectitud me guarden; porque en ti he esperado.
25:22 Redime, oh Dios, á Israel de todas sus angustias.
26:1 Salmo de David. JÚZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.
26:2 Pruébame, oh Jehová, y sondéame: examina mis riñones y mi corazón.
26:3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y en tu verdad ando.
26:4 No me he sentado con hombres de falsedad; ni entré con los que andan encubiertamente.
26:5 Aborrecí la reunión de los malignos, y con los impíos nunca me senté.
26:6 Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:
26:7 Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas.
26:8 Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
26:9 No juntes con los pecadores mi alma, ni con los hombres de sangres mi vida:
26:10 En cuyas manos está el mal, y su diestra está llena de sobornos.
26:11 Yo empero andaré en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí.
26:12 Mi pie ha estado en rectitud: en las congregaciones bendeciré á Jehová.
27:1 Salmo de David. JEHOVÁ es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida: ¿de quién he de atemorizarme?
27:2 Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
27:3 Aunque se asiente campo contra mí, no temerá mi corazón: aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.
27:4 Una cosa he demandado á Jehová, ésta buscaré: que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
27:5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; ocultaráme en lo reservado de su pabellón; pondráme en alto sobre una roca.
27:6 Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de mí: y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: cantaré y salmearé á Jehová.
27:7 Oye, oh Jehová, mi voz con que á ti clamo; y ten misericordia de mí, respóndeme.
27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.
27:9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
27:10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehová con todo me recogerá.
27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud, á causa de mis enemigos.
27:12 No me entregues á la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
27:14 Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
28:1 Salmo de David. A TI clamaré, oh Jehová, fortaleza mía: no te desentiendas de mí; porque no sea yo, dejándome tú, semejante á los que descienden al sepulcro.
28:2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
28:3 No me arrebates á una con los malos, y con los que hacen iniquidad: los cuales hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón.
28:4 Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: dales conforme á la obra de sus manos, dales su paga.
28:5 Porque no atendieron á las obras de Jehová, ni al hecho de sus manos, derribarálos, y no los edificará.
28:6 Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
28:7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
28:8 Jehová es su fuerza, y la fortaleza de las saludes de su ungido.
28:9 Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
Texto: Reina-Valera (1909).