Día 8 de 30
Sal 37:1–40:17 · unos 7 min
37:1 Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
37:2 Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.
37:3 Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
37:4 Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
37:5 Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.
37:6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tus derechos como el medio día.
37:7 Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.
37:8 Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.
37:9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
37:10 Pues de aquí á poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.
37:11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con abundancia de paz.
37:12 Maquina el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.
37:13 El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.
37:14 Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar á los de recto proceder.
37:15 La espada de ellos entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado.
37:16 Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de muchos pecadores.
37:17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados: mas el que sostiene á los justos es Jehová.
37:18 Conoce Jehová los días de los perfectos: y la heredad de ellos será para siempre.
37:19 No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán hartos.
37:20 Mas los impíos perecerán, y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros serán consumidos: se disiparán como humo.
37:21 El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da.
37:22 Porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán talados.
37:23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.
37:24 Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.
37:25 Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.
37:26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su simiente es para bendición.
37:27 Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.
37:28 Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara sus santos: para siempre serán guardados; mas la simiente de los impíos será extirpada.
37:29 Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella.
37:30 La boca del justo hablará sabiduría; y su lengua proferirá juicio.
37:31 La ley de su Dios está en su corazón; por tanto sus pasos no vacilarán.
37:32 Acecha el impío al justo, y procura matarlo.
37:33 Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.
37:34 Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás.
37:35 Vi yo al impío sumamente ensalzado, y que se extendía como un laurel verde.
37:36 Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado.
37:37 Considera al íntegro, y mira al justo: que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
37:38 Mas los transgresores fueron todos á una destruídos: la postrimería de los impíos fué talada.
37:39 Pero la salvación de los justos es de Jehová, y él es su fortaleza en el tiempo de angustia.
37:40 Y Jehová los ayudará, y los librará: y libertarálos de los impíos, y los salvará, por cuanto en él esperaron.
38:1 Salmo de David, para recordar. JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira.
38:2 Porque tus saetas descendieron á mí, y sobre mí ha caído tu mano.
38:3 No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.
38:4 Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: como carga pesada se han agravado sobre mí.
38:5 Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, á causa de mi locura.
38:6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
38:7 Porque mis lomos están llenos de irritación, y no hay sanidad en mi carne.
38:8 Estoy debilitado y molido en gran manera; bramo á causa de la conmoción de mi corazón.
38:9 Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.
38:10 Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.
38:11 Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; y mis cercanos se pusieron lejos.
38:12 Y los que buscaban mi alma armaron lazos; y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, y meditaban fraudes todo el día.
38:13 Mas yo, como si fuera sordo, no oía; y estaba como un mudo, que no abre su boca.
38:14 Fuí pues como un hombre que no oye, y que en su boca no tiene reprensiones.
38:15 Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío.
38:16 Porque dije: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.
38:17 Empero yo estoy á pique de claudicar, y mi dolor está delante de mí continuamente.
38:18 Por tanto denunciaré mi maldad; congojaréme por mi pecado.
38:19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes: y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
38:20 Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
38:21 No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.
38:22 Apresúrate á ayudarme, oh Señor, mi salud.
39:1 Al Músico principal, á Jeduthún: Salmo de David. YO DIJE: Atenderé á mis caminos, para no pecar con mi lengua: guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío fuere contra mí.
39:2 Enmudecí con silencio, calléme aun respecto de lo bueno: y excitóse mi dolor.
39:3 Enardecióse mi corazón dentro de mí; encendióse fuego en mi meditación, y así proferí con mi lengua:
39:4 Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuánto tengo de ser del mundo.
39:5 He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
39:6 Ciertamente en tinieblas anda el hombre; ciertamente en vano se inquieta: junta, y no sabe quién lo allegará.
39:7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza en ti está.
39:8 Líbrame de todas mis rebeliones; no me pongas por escarnio del insensato.
39:9 Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
39:10 Quita de sobre mí tu plaga; de la guerra de tu mano soy consumido.
39:11 Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, y haces consumirse como de polilla su grandeza: ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
39:12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor: no calles á mis lágrimas; porque peregrino soy para contigo, y advenedizo, como todos mis padres.
39:13 Déjame, y tomaré fuerzas, antes que vaya y perezca.
40:1 Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, é inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
40:2 E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
40:3 Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y esperarán en Jehová.
40:4 Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
40:5 Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.
40:6 Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
40:7 Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:
40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; y tu ley está en medio de mis entrañas.
40:9 Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
40:10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
40:11 Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
40:12 Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
40:13 Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.
40:14 Sean avergonzados y confusos á una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que mi mal desean.
40:15 Sean asolados en pago de su afrenta los que me dicen: ¡Ea, ea!
40:16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.
40:17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
Texto: Reina-Valera (1909).