Día 7 de 30
Sal 34:1–36:12 · unos 5 min
34:1 Salmo de David, cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése. BENDECIRÉ á Jehová en todo tiempo; su alabanza será siempre en mi boca.
34:2 En Jehová se gloriará mi alma: oiránlo los mansos, y se alegrarán.
34:3 Engrandeced á Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre á una.
34:4 Busqué á Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.
34:5 A él miraron y fueron alumbrados: y sus rostros no se avergonzaron.
34:6 Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias.
34:7 El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.
34:8 Gustad, y ved que es bueno Jehová: dichoso el hombre que confiará en él.
34:9 Temed á Jehová, vosotros sus santos; porque no hay falta para los que le temen.
34:10 Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan á Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
34:11 Venid, hijos, oidme; el temor de Jehová os enseñaré.
34:12 ¿Quién es el hombre que desea vida, que codicia días para ver bien?
34:13 Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
34:14 Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
34:15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
34:16 La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
34:17 Clamaron los justos, y Jehová oyó, y librólos de todas sus angustias.
34:18 Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.
34:19 Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová.
34:20 El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.
34:21 Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
34:22 Jehová redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.
35:1 Salmo de David. DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten.
35:2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.
35:3 Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di á mi alma: Yo soy tu salud.
35:4 Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
35:5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel de Jehová los acose.
35:6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel de Jehová los persiga.
35:7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron hoyo para mi alma.
35:8 Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga.
35:9 Y gócese mi alma en Jehová; y alégrese en su salud.
35:10 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
35:11 Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía;
35:12 Volviéronme mal por bien, para abatir á mi alma.
35:13 Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.
35:14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
35:15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban;
35:16 Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.
35:17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
35:18 Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.
35:19 No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
35:20 Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
35:21 Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
35:22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
35:23 Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.
35:24 Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; y no se alegren de mí.
35:25 No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
35:26 Avergüéncense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
35:27 Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, que ama la paz de su siervo.
35:28 Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
36:1 Al Músico principal: Salmo de David, siervo del Señor. LA iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
36:2 Lisonjéase, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
36:3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.
36:4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, el mal no aborrece.
36:5 Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.
36:6 Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
36:7 ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
36:8 Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
36:9 Porque contigo está el manantial de la vida: en tu luz veremos la luz.
36:10 Extiende tu misericordia á los que te conocen, y tu justicia á los rectos de corazón.
36:11 No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva.
36:12 Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
Texto: Reina-Valera (1909).