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Día 327 de 365

Ez 35:1–36:38, Flm 1:1–25, Sal 136:1–26

Antiguo Testamento

Ez 35:1–36:38

35:1 Y FUÉ á mí palabra de Jehová, diciendo:

35:2 Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra él,

35:3 Y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí yo contra ti, oh monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te pondré en asolamiento y en soledad.

35:4 A tus ciudades asolaré, y tú serás asolado; y sabrás que yo soy Jehová.

35:5 Por cuanto tuviste enemistades perpetuas, y esparciste los hijos de Israel á poder de espada en el tiempo de su aflicción, en el tiempo extremadamente malo;

35:6 Por tanto, vivo yo, dice el Señor Jehová, que á sangre te diputaré, y sangre te perseguirá: y pues la sangre no aborreciste, sangre te perseguirá.

35:7 Y pondré al monte de Seir en asolamiento y en soledad, y cortaré de él pasante y volviente.

35:8 Y henchiré sus montes de sus muertos: en tus collados, y en tus valles, y en todos tus arroyos, caerán ellos muertos á cuchillo.

35:9 Yo te pondré en asolamientos perpetuos, y tus ciudades nunca más se restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová.

35:10 Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y las poseeremos, estando allí Jehová;

35:11 Por tanto, vivo yo, dice el Señor Jehová, yo haré conforme á tu ira, y conforme á tu celo con que procediste, á causa de tus enemistades con ellos: y seré conocido en ellos, cuando te juzgaré.

35:12 Y sabrás que yo Jehová he oído todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destruídos son, nos son dados á devorar.

35:13 Y os engrandecisteis contra mí con vuestra boca, y multiplicasteis contra mí vuestras palabras. Yo lo oí.

35:14 Así ha dicho el Señor Jehová: Alegrándose toda la tierra, yo te haré soledad.

35:15 Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fué asolada, así te haré á ti: asolado será el monte de Seir, y toda Idumea, toda ella; y sabrán que yo soy Jehová.

36:1 Y TÚ, hijo del hombre, profetiza sobre los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oid palabra de Jehová:

36:2 Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto el enemigo dijo sobre vosotros: ¡Ea! también las alturas perpetuas nos han sido por heredad;

36:3 Profetiza por tanto, y di: Así ha dicho el Señor Jehová: Pues por cuanto asolándoos y tragándoos de todas partes, para que fueseis heredad á las otras gentes, se os ha hecho andar en boca de lenguas, y ser el oprobio de los pueblos,

36:4 Por tanto, montes de Israel, oid palabra del Señor Jehová: Así ha dicho el Señor Jehová á los montes y á los collados, á los arroyos y á los valles, á las ruinas y asolamientos, y á las ciudades desamparadas, que fueron puestas á saco y en escarnio á las otras gentes alrededor;

36:5 Por eso, así ha dicho el Señor Jehová: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las demás gentes, y contra toda Idumea, que se disputaron mi tierra por heredad con alegría de todo corazón, con enconamiento de ánimo, para que sus expelidos fuesen presa.

36:6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di á los montes y á los collados, y á los arroyos y á los valles: Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado el oprobio de las gentes.

36:7 Por lo cual así ha dicho el Señor Jehová: Yo he alzado mi mano, que las gentes que os están alrededor han de llevar su afrenta.

36:8 Mas vosotros, oh montes de Israel, daréis vuestros ramos, y llevaréis vuestro fruto á mi pueblo Israel; porque cerca están para venir.

36:9 Porque heme aquí á vosotros, y á vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados.

36:10 Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, á toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades han de ser habitadas, y serán edificadas las ruinas.

36:11 Y multiplicaré sobre vosotros hombres y bestias, y serán multiplicados y crecerán: y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré más bien que en vuestros principios; y sabréis que yo soy Jehová.

36:12 Y haré andar hombres sobre vosotros, á mi pueblo Israel; y te poseerán, y les serás por heredad, y nunca más les matarás los hijos.

36:13 Así ha dicho el Señor Jehová: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tus gentes has sido:

36:14 Por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás los hijos á tus gentes, dice el Señor Jehová.

36:15 Y nunca más te haré oir injuria de gentes, ni más llevarás denuestos de pueblos, ni harás más morir los hijos á tus gentes, dice el Señor Jehová.

36:16 Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:

36:17 Hijo del hombre, morando en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus caminos y con sus obras: como inmundicia de menstruosa fué su camino delante de mí.

36:18 Y derramé mi ira sobre ellos por las sangres que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.

36:19 Y esparcílos por las gentes, y fueron aventados por las tierras: conforme á sus caminos y conforme á sus obras los juzgué.

36:20 Y entrados á las gentes á donde fueron, profanaron mi santo nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de su tierra de él han salido.

36:21 Y he tenido lástima en atención á mi santo nombre, el cual profanó la casa de Israel entre las gentes á donde fueron.

36:22 Por tanto, di á la casa de Israel: Así ha dicho el Señor Jehová: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las gentes á donde habéis llegado.

36:23 Y santificaré mi grande nombre profanado entre las gentes, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las gentes que yo soy Jehová, dice el Señor Jehová, cuando fuere santificado en vosotros delante de sus ojos.

36:24 Y yo os tomaré de las gentes, y os juntaré de todas las tierras, y os traeré á vuestro país.

36:25 Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

36:26 Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.

36:27 Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra.

36:28 Y habitaréis en la tierra que dí á vuestros padres; y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré á vosotros por Dios.

36:29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.

36:30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, porque nunca más recibáis oprobio de hambre entre las gentes.

36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades, y por vuestras abominaciones.

36:32 No lo hago por vosotros, dice el Señor Jehová, séaos notorio: avergonzaos y confundíos de vuestras iniquidades, casa de Israel.

36:33 Así ha dicho el Señor Jehová: El día que os limpiaré de todas vuestras iniquidades, haré también habitar las ciudades, y las asoladas serán edificadas.

36:34 Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber sido asolada en ojos de todos los que pasaron;

36:35 Los cuales dijeron: Esta tierra asolada fué como huerto de Edén; y estas ciudades desiertas y asoladas y arruinadas, fortalecidas estuvieron.

36:36 Y las gentes que fueron dejadas en vuestros alrededores, sabrán que yo edifiqué las derribadas, y planté las asoladas: yo Jehová he hablado, y harélo.

36:37 Así ha dicho el Señor Jehová: Aun seré solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto: multiplicarélos de hombres á modo de rebaños.

36:38 Como las ovejas santas, como las ovejas de Jerusalem en sus solemnidades, así las ciudades desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy Jehová.

Nuevo Testamento

Flm 1:1–25

1 PABLO, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, á Filemón amado, y coadjutor nuestro;

2 Y á la amada Apphia, y á Archîpo, compañero de nuestra milicia, y á la iglesia que está en tu casa:

3 Gracia á vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

4 Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones.

5 Oyendo tu caridad, y la fe que tienes en el Señor Jesús, y para con todos los santos;

6 Para que la comunicación de tu fe sea eficaz, en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros, por Cristo Jesús.

7 Porque tenemos gran gozo y consolación de tu caridad, de que por ti, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos.

8 Por lo cual, aunque tengo mucha resolución en Cristo para mandarte lo que conviene,

9 Ruégo te más bien por amor, siendo tal cual soy, Pablo viejo, y aun ahora prisionero de Jesucristo:

10 Ruégote por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mis prisiones,

11 El cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á ti y á mí es útil;

12 El cual te vuelvo á enviar; tú pues, recíbele como á mis entrañas.

13 Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de ti me sirviese en las prisiones del evangelio;

14 Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.

15 Porque acaso por esto se ha apartado de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre;

16 No ya como siervo, antes más que siervo, como hermano amado, mayormente de mí, pero cuánto más de ti, en la carne y en el Señor.

17 Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.

18 Y si en algo te dañó, ó te debe, ponlo á mi cuenta.

19 Yo Pablo lo escribí de mi mano, yo lo pagaré: por no decirte que aun á ti mismo te me debes demás.

20 Sí, hermano, góceme yo de ti en el Señor; recrea mis entrañas en el Señor.

21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás más de lo que digo.

22 Y asimismo prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido.

23 Te saludan Epafras, mi compañero en la prisión por Cristo Jesús,

24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis cooperadores.

25 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén. A Filemón fué enviada de Roma por Onésimo, siervo.

Salmo

Sal 136:1–26

1 ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

2 Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.

3 Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.

4 Al solo que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia.

5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre es su misericordia.

6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre es su misericordia;

7 Al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre es su misericordia;

8 El sol para que dominase en el día, porque para siempre es su misericordia;

9 La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre es su misericordia.

10 Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, porque para siempre es su misericordia.

11 Al que sacó á Israel de en medio de ellos, porque para siempre es su misericordia;

12 Con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre es su misericordia.

13 Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre es su misericordia;

14 E hizo pasar á Israel por medio de él, porque para siempre es su misericordia;

15 Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre es su misericordia.

16 Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, porque para siempre es su misericordia.

17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre es su misericordia;

18 Y mató reyes poderosos, porque para siempre es su misericordia;

19 A Sehón rey Amorrheo, porque para siempre es su misericordia;

20 Y á Og rey de Basán, porque para siempre es su misericordia;

21 Y dió la tierra de ellos en heredad, porque para siempre es su misericordia;

22 En heredad á Israel su siervo, porque para siempre es su misericordia.

23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre es su misericordia;

24 Y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre es su misericordia.

25 El da mantenimiento á toda carne, porque para siempre es su misericordia.

26 Alabad al Dios de los cielos: porque para siempre es su misericordia.

Texto: Reina-Valera (1909).