Día 39 de 365
Ex 23:1–24:18, Mt 24:42–25:15, Sal 18:1–50
Antiguo Testamento
23:1 NO admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.
23:2 No seguirás á los muchos para mal hacer; ni responderás en litigio inclinándote á los más para hacer agravios;
23:3 Ni al pobre distinguirás en su causa.
23:4 Si encontrares el buey de tu enemigo ó su asno extraviado, vuelve á llevárselo.
23:5 Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás entonces desamparado? Sin falta ayudarás con él á levantarlo.
23:6 No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito.
23:7 De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío.
23:8 No recibirás presente; porque el presente ciega á los que ven, y pervierte las palabras justas.
23:9 Y no angustiarás al extranjero: pues vosotros sabéis cómo se halla el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
23:10 Seis años sembrarás tu tierra, y allegarás su cosecha:
23:11 Mas el séptimo la dejarás vacante y soltarás, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás de tu viña y de tu olivar.
23:12 Seis días harás tus negocios, y al séptimo día holgarás, á fin que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.
23:13 Y en todo lo que os he dicho seréis avisados. Y nombre de otros dioses no mentaréis, ni se oirá de vuestra boca.
23:14 Tres veces en el año me celebraréis fiesta.
23:15 La fiesta de los ázimos guardarás: siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto: y ninguno comparecerá vacío delante de mí:
23:16 También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha á la salida del año, cuando habrás recogido tus labores del campo.
23:17 Tres veces en el año parecerá todo varón tuyo delante del Señor Jehová.
23:18 No ofrecerás con pan leudo la sangre de mi sacrificio; ni el sebo de mi víctima quedará de la noche hasta la mañana.
23:19 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás á la casa de Jehová tu Dios. No guisarás el cabrito con la leche de su madre.
23:20 He aquí yo envío el Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.
23:21 Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión: porque mi nombre está en él.
23:22 Pero si en verdad oyeres su voz, é hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo á tus enemigos, y afligiré á los que te afligieren.
23:23 Porque mi Angel irá delante de ti, y te introducirá al Amorrheo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Cananeo, y al Heveo, y al Jebuseo, á los cuales yo haré destruir.
23:24 No te inclinarás á sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrantarás enteramente sus estatuas.
23:25 Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
23:26 No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo cumpliré el número de tus días.
23:27 Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré á todo pueblo donde tú entrares, y te daré la cerviz de todos tus enemigos.
23:28 Yo enviaré la avispa delante de ti, que eche fuera al Heveo, y al Cananeo, y al Hetheo, de delante de ti:
23:29 No los echaré de delante de ti en un año, porque no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las bestias del campo.
23:30 Poco á poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes la tierra por heredad.
23:31 Y yo pondré tu término desde el mar Bermejo hasta la mar de Palestina, y desde el desierto hasta el río: porque pondré en vuestras manos los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti.
23:32 No harás alianza con ellos, ni con sus dioses.
23:33 En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo á sus dioses: porque te será de tropiezo.
24:1 Y DIJO á Moisés: Sube á Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.
24:2 Mas Moisés sólo se llegará á Jehová; y ellos no se lleguen cerca, ni suba con él el pueblo.
24:3 Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todos los derechos: y todo el pueblo respondió á una voz, y dijeron: Ejecutaremos todas las palabras que Jehová ha dicho.
24:4 Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel.
24:5 Y envió á los mancebos de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos, y sacrificaron pacíficos á Jehová, becerros.
24:6 Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y púsola en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.
24:7 Y tomó el libro de la alianza, y leyó á oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
24:8 Entonces Moisés tomó la sangre, y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre de la alianza que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.
24:9 Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;
24:10 Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.
24:11 Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel: y vieron á Dios, y comieron y bebieron.
24:12 Entonces Jehová dijo á Moisés: Sube á mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos.
24:13 Y levantóse Moisés, y Josué su ministro; y Moisés subió al monte de Dios.
24:14 Y dijo á los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos á vosotros: y he aquí Aarón y Hur están con vosotros: el que tuviere negocios, lléguese á ellos.
24:15 Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
24:16 Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días: y al séptimo día llamó á Moisés de en medio de la nube.
24:17 Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, á los ojos de los hijos de Israel.
24:18 Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.
Nuevo Testamento
24:42 Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.
24:43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
24:44 Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.
24:45 ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo?
24:46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.
24:47 De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá.
24:48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda en venir:
24:49 Y comenzare á herir á sus consiervos, y aun á comer y á beber con los borrachos;
24:50 Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y á la hora que no sabe,
24:51 Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes.
25:1 ENTONCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.
25:2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco fatuas.
25:3 Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
25:4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.
25:5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.
25:6 Y á la media noche fué oído un clamor: He aquí, el esposo viene; salid á recibirle.
25:7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.
25:8 Y las fatuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
25:9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.
25:10 Y mientras que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.
25:11 Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.
25:12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
25:13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.
25:14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.
25:15 Y á éste dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: á cada uno conforme á su facultad; y luego se partió lejos.
Salmo
1 Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual profirió á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
3 Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
4 Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron.
5 Dolores del sepulcro me rodearon, previniéronme lazos de muerte.
6 En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé á mi Dios: él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
7 Y la tierra fué conmovida y tembló; y moviéronse los fundamentos de los montes, y se estremecieron, porque se indignó él.
8 Humo subió de su nariz, y de su boca consumidor fuego; carbones fueron por él encendidos.
9 Y bajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies.
10 Y cabalgó sobre un querubín, y voló: voló sobre las alas del viento.
11 Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
12 Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; granizo y carbones ardientes.
13 Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dió su voz; granizo y carbones de fuego.
14 Y envió sus saetas, y desbaratólos; y echó relámpagos, y los destruyó.
15 Y aparecieron las honduras de las aguas, y descubriéronse los cimientos del mundo, á tu reprensión, oh Jehová, por el soplo del viento de tu nariz.
16 Envió desde lo alto; tomóme, sacóme de las muchas aguas.
17 Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
18 Asaltáronme en el día de mi quebranto: mas Jehová fué mi apoyo.
19 Y sacóme á anchura: libróme, porque se agradó de mí.
20 Hame pagado Jehová conforme á mi justicia: conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.
21 Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios.
22 Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no eché de mí sus estatutos.
23 Y fuí íntegro para con él, y cauteléme de mi maldad.
24 Pagóme pues Jehová conforme á mi justicia; conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
25 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro.
26 Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso.
27 Y tú salvarás al pueblo humilde, y humillarás los ojos altivos.
28 Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
29 Porque contigo desharé ejércitos; y con mi Dios asaltaré muros.
30 Dios, perfecto su camino: es acendrada la palabra de Jehová: escudo es á todos los que en él esperan.
31 Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
32 Dios es el que me ciñe de fuerza, é hizo perfecto mi camino;
33 Quien pone mis pies como pies de ciervas, é hízome estar sobre mis alturas;
34 Quien enseña mis manos para la batalla, y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
35 Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado.
36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y no titubearon mis rodillas.
37 Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, y no volví hasta acabarlos.
38 Helos herido, y no podrán levantarse: cayeron debajo de mis pies.
39 Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; has agobiado mis enemigos debajo de mí.
40 Y dísteme la cerviz de mis enemigos, y destruí á los que me aborrecían.
41 Clamaron, y no hubo quien salvase: aun á Jehová, mas no los oyó.
42 Y molílos como polvo delante del viento; esparcílos como lodo de las calles.
43 Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes: pueblo que yo no conocía, me sirvió.
44 Así que hubo oído, me obedeció; los hijos de extraños me mintieron;
45 Los extraños flaquearon, y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
46 Viva Jehová, y sea bendita mi roca; y ensalzado sea el Dios de mi salud:
47 El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos á mí.
48 Mi libertador de mis enemigos: hicísteme también superior de mis adversarios; librásteme de varón violento.
49 Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, y cantaré á tu nombre.
50 El cual engrandece las saludes de su rey, y hace misericordia á su ungido, á David y á su simiente, para siempre.
Texto: Reina-Valera (1909).