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Día 15 de 30

Sal 71:1–74:23 · unos 7 min

Sal 71:1–74:23

71:1 EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.

71:2 Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: inclina tu oído y sálvame.

71:3 Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: mandado has que yo sea salvo; porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.

71:4 Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.

71:5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: seguridad mía desde mi juventud.

71:6 Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.

71:7 Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.

71:8 Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

71:9 No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

71:10 Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente,

71:11 Diciendo: Dios lo ha dejado: perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.

71:12 Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.

71:13 Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

71:14 Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.

71:15 Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número de ellas.

71:16 Vendré á las valentías del Señor Jehová: haré memoria de sola tu justicia.

71:17 Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

71:18 Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, tus valentías á todos los que han de venir.

71:19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas: oh Dios, ¿quién como tú?

71:20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás á darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

71:21 Aumentarás mi grandeza, y volverás á consolarme.

71:22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, oh Santo de Israel.

71:23 Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, y mi alma, á la cual redimiste.

71:24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.

72:1 Para Salomón. OH Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.

72:2 El juzgará tu pueblo con justicia, y tus afligidos con juicio.

72:3 Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados justicia.

72:4 Juzgará los afligidos del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.

72:5 Temerte han mientras duren el sol y la luna, por generación de generaciones.

72:6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra.

72:7 Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

72:8 Y dominará de mar á mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra.

72:9 Delante de él se postrarán los Etiopes; y sus enemigos lamerán la tierra.

72:10 Los reyes de Tharsis y de las islas traerán presentes: los reyes de Sheba y de Seba ofrecerán dones.

72:11 Y arrodillarse han á él todos los reyes; le servirán todas las gentes.

72:12 Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.

72:13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres.

72:14 De engaño y de violencia redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.

72:15 Y vivirá, y darásele del oro de Seba; y oraráse por él continuamente; todo el día se le bendecirá.

72:16 Será echado un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

72:17 Será su nombre para siempre, perpetuaráse su nombre mientras el sol dure: y benditas serán en él todas las gentes: llamarlo han bienaventurado.

72:18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas.

72:19 Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.

72:20 Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.

73:1 Salmo de Asaph. CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón.

73:2 Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

73:3 Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.

73:4 Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera.

73:5 No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.

73:6 Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.

73:7 Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.

73:8 Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.

73:9 Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.

73:10 Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.

73:11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto?

73:12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

73:13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;

73:14 Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.

73:15 Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:

73:16 Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,

73:17 Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.

73:18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.

73:19 ¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.

73:20 Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.

73:21 Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.

73:22 Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti.

73:23 Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.

73:24 Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

73:26 Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

73:27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.

73:28 Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.

74:1 Masquil de Asaph. ¿POR qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿por qué ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?

74:2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, cuando redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sión, donde has habitado.

74:3 Levanta tus pies á los asolamientos eternos: á todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.

74:4 Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: han puesto sus divisas por señas.

74:5 Cualquiera se hacía famoso según que había levantado el hacha sobre los gruesos maderos.

74:6 Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.

74:7 Han puesto á fuego tus santuarios, han profanado el tabernáculo de tu nombre echándolo á tierra.

74:8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.

74:9 No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

74:10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, el angustiador nos afrentará? ¿ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?

74:11 ¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿ por qué la escondes dentro de tu seno?

74:12 Empero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra saludes en medio de la tierra.

74:13 Tú hendiste la mar con tu fortaleza: quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.

74:14 Tú magullaste las cabezas del leviathán; dístelo por comida al pueblo de los desiertos.

74:15 Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos.

74:16 Tuyo es el día, tuya también es la noche: tú aparejaste la luna y el sol.

74:17 Tú estableciste todos los términos de la tierra: el verano y el invierno tú los formaste.

74:18 Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas á Jehová, y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

74:19 No entregues á las bestias el alma de tu tórtola: y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.

74:20 Mira al pacto: porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.

74:21 No vuelva avergonzado el abatido: el afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.

74:22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa: acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.

74:23 No olvides las voces de tus enemigos: el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

Texto: Reina-Valera (1909).